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Valladolid, ciudad herócia

Con ciertas ciudades pasa esto, de tanto que te platican, de tanto que te cuentan que es tan bella, te arruinan la sorpresa de conocerlas y cuando llegas solo ves un algo que ya habías visto y le encuentras parecido con un lugar bien padre y ya no tiene tanto chiste. Por lo menos así me pasó a mí. Tanto me dijeron que Valladolid era preciosa, que cuando llegué, pues sí, es bonito el parque, la iglesia, su porte colonial diría wikipedia; pero yo creo que es bonita, pero no es pa tanto. Creo que tiene más valor simbólico que real.

 

 

Nosotros estuvimos poco tiempo, pues teníamos la intención de llegar esa misma noche a Cancún. Aún así, nos dio tiempo de conocer la Iglesia de San Gervasio, el Palacio Municipal con sus murales y el parque de la plaza.

Como ciudad de paso, hoy en día, Valladolid ofrece al paseante tiendas de artesanías, restaurantes y las tipicidades de la región (marquesitas por ejemplo, las cuales son una especie de crepa, pero en lugar de ir servidas en horizontal, se hacen un cucurucho y son servidas en vertical)

El símbolo de la Ciudad está en todo lugar: El aguila blanca, el símbolo de cero en maya y la divisa: “Ciudad Heroica”. Haciendo alusión a la presencia de dos culturas: la indígena y la española.

 

 

Los murales de la casa de gobierno, muestran por un lado murales que cuentan la historia de Valladolid, la capital de los mayas por mucho tiempo y una serie de retratos de hombres ilustres de la zona. Los murales son si duda de mayor calidad, aunque siguen mostrando la hispanidad de la que se siente orgullosa la zona.

 

 

Si quieres ver más  fotos de Valladolid

y así nos despedimos de la carretera 180

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Dzitnup, dos cenotes

Camino a Cancún por la carretera federal, gracias al consejo de Carolina, conocimos Dzitnup . Dzinupt (de difícil pronunciación) queda a diez minutos de Chichen y cuenta con dos cenotes. Nosotros solo pasamos a uno de ellos, el cual es un cenote de al menos 20 metros de diámetro que se encuentra bajo la tierra, así que lo que ven no solo son las estalagmitas, sino también las raíces de los arboles.

 

Yo súper precavida bajé con las botas 4×4, pero la verdad es que no son necesarias. Aún así, yo no bajaría en chanclas, pero eso, amable lector se lo dejo a su gusto. El agua es cristalina y según la luz toma colores esmeralda o turquesa.

Cuando estás adentro, logras ver un pequeño rayo de luz que proviene de la tierra. Es como uno de esos agujeros que en los cuentos te llevan a vivir mágicas historias.

 

Nuestro camino debía continuar y al dirigirnos hacia Cancún pasamos a otra parada obligada: Valladolid.

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Mérida, Yucatán

La Ciudad Blanca, Mérida, toma su mote de sus fundadores, Los Montejo, que querían una ciudad para los blancos enclavada en la Península de Yucatán; también se dice que se le denomina así debido a la cal que se ponía en sus paredes y techos; alguien más atrevido suguirió que es debido a su limpieza, cosa que definitivamete nos parece un mito. Se construyó en 1542 sobre la ciduad maya de T’Ho, fundada aprox. el 550 a.C. y las piedras de las edificacioens mayas constituyen la materia prima de su catedral y de la mayoría de los edificios de la Plaza Central, como al casa de los Montejo, y el Antiguo Ayuntamiento.

No me atrevería a decir que es una ciudad sucia y fea aunque nos toco ver como la basura nadaba en los enormes charcos que se formaban en la mayoría de sus calles. Tampoco lo diría a pesar de que los hombres, desde los más pequeños hasta los adultos, tienen por costumbre escupir al suelo en cualquier momento. Sin embargo, a pesar de que lo viejo se olfatea en los rincones de sus calles estrechas y viejas no es una ciudad que me enamore con su arquiectura o su cultura.

Mérida es un caso especial: aquí no se nota el sincretismo cultural que es tan evidente en muchos de los lugares de la República Mexicana, sino que sus costumbres y tradiciones son muy peculiares. Aquí la tez blanca y el ojo claro predominan. En su avenida principal, contrario a los uso en todo México, donde es casi imposible encontrar algún monumento o conmemoración a los conquistadores, la avenida principal, Paseo Montejo, exhibe en su primer glorieta un monumeto a los conquistadores españoles. Este detalle le da su aire particular: nótese que no intentamos apoyar ningún tipo de antihispanismo, su paso por este Continente es historia y ello es un hecho consumado e incambiable; sin embargo, tampoco es que la región les deba a los conquistadores nada especifíco, como si su violenta estadía en estas tierras nos hubieran otorgado algo que de otro modo hubiese permanecido oculto para las razas nativas. De esto se deriva el hecho de que en lo personal no nos haya parecido maravillosa esta ciudad en su historia y arquitectura, creemos que añoran un pasado no tan lejano de represión y coloniaje, y que se olvida de un pasado aún más añejo que vió el explendor de una de las civilizaciónes más maravillosas de la humanidad.

La gente de esta ciudad sí es muy hermosa: suelen ser amables, aunque como en todos lados, nunca faltan los malencarados. Tuvimos la fortuna de recibir alojamiento por parte de Carolina, mamá de Mario, y lo que recibimos de ella fue pura amabilidad y cortesía. El motivo por el que llegamos a su casa es bastante cómico, ya que como es bien sabido, el calor de la ciudad es infernal; y para colmo, estuvimos en verano. No pasó la primer noche y ya nos desesperaba el calor, en esos momentos un regaderzao se nos antojaba más vital que comer e incluso dormir. Así fue que contactamos a Jimena, ya que la familia de su novio, Mario, vive en la ciudad. Si he de ser honesto, fue un poco embarazoso pedirle una regadera a unas personas que jamás habíamos conocido, sin embargo la amabilidad de Mario y nuestra urgencia por encontrar un lugar fresco se impusieron.

De aquí, sólo nos falta Valladolid para abandoar el Estado de Yucatán e internarnos en Quintana Roo, último Estado de México que visitaremos antes de cruzar la primer frontera… ¡Ya nos gana la emoción de entrar a un pais nuevo!

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Kabáh, el chakra de la fuerza de voluntad

 

Kabáh merece un post aparte, pues además de ser realmente hermoso, mucho, mucho en verdad. Posee un Arco Triunfal, el cual marca el comienzo (o fin, depende de la perspectiva) de la calzada (sacbé) del camino entre Kabáh y Uxmal, unos 20 km. aproximadamente.

El yacimiento arqueológico maya de Kabah está divido por la carretera, de un lado encuentras el Arco Triunfal y del otro La Gran Pirámide, la cual posee varias terrazas y fue edificado sobre una colina; el Grupo del Palacio que es el edificio más grande de la ciudad y que a su vez une el palacio con el llamado Codz Poop.

El Codz Poop o Palacio de los Mascarones es el edificio más importante. Se realizó sobre una plataforma artificial y sus paredes están MUY decoradas. La fachada oeste tiene mascarones de Chaac y debajo de los mismos hay una greca de serpientes entrelazadas y sobre los mascarones hay una decoración geométrica a base de triángulos. Frente a los mascarones, sobre la terraza que se abre ante el edificio, hay un altar que tiene jeroglíficos a los lados. Por el sur hay una gran edificación que tiene restos de una escalera en la parte norte. Esta ornamentación tan cargada es el extremo al que llegó el estilo Puuc.

 

Aquí también sembré un cuarzo. Según Drunvalo, Kabáh representa el chakra de la fuerza de voluntad. Sea cierto o no, Kabáh es un lugar precioso. Dónde igual se mezcla el esplendor de la arquitectura Puuc, las iguanas, las mariposas y uno de los más bellos centros ceremoniales mayas que hemos visto.

Albúm

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