Tag Archives: viaje

Podcast no.1 ¿Cómo le hacemos para viajar tanto tiempo?

Queridos todos,
Hoy comenzamos con una nueva manera de interactuar con todos los cibernautas :)
Empezamos por la pregunta obligada que la gente nos hace al enterarse que llevamos casi 4 años viajando. Esperamos ayudarlos a resolver sus dudas a través de nuestra historia.
Dudas, comentarios, felicitaciones, invitaciones, todo lo que quieran por favor en los comentarios.

¡Estamos muy emocionados! Mañana vamos a Cataratas de Iguazú <3

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Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.

La frase que da título al post la gente nos la dedican mucho. En lo personal prefiero otras frases del mismo poema de Manuel Machado y la versión musicalizada de Joan Manuel Serrat siempre me pone la piel chinita.  Les dejo ambas versiones y escojan su frase favorita.

Tan es “nuestra” frase que en el mate que tenemos nos la regalaron grabada, así que esos días que compartimos el mate, compartimos la energía del viaje.

PROVERBIOS Y CANTARES – XXIX
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

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Manifiesto del viajero

Hoy recibimos este mail y aca lo compartimos.

MANIFIESTO DEL VIAJERO
Creemos… que la condición humana admite más posibilidades que el diploma y la oficina. Nuestra sociedad actual considera a las personas poco más que herramientas especializadas. Eficiencia y productividad son valores imperantes. Ante este recorte nos proponemos revalorizar el conocimiento y la experiencia como valores, y el
viaje como un medio privilegiado de acceder a ellos… que una sociedad de individuos entrenados para ser autosuficientes y no preguntarle la hora a nadie es un criadero de neuróticos. De neuróticos y de futuros consumidores de alarmas y pastillas para el stress. Al viajar como mochileros, al hacer dedo, reestablecemos el contacto humano, esa llama vergonzosa… que ser responsable es darnos cuenta de que la vida es una sola, que se vive día a día, y que una vejez con jubilación digna no justifica una juventud de viejos. Ser responsable no significa solo asumir obligaciones, sino también animarse a asumir la libertad y no atarse innecesariamente cosas ajenas a nuestra esencia… que nadie es viejo en tanto no se haga cargo de su edad. Nunca es demasiado tarde para nada. Viejo es quien hace las cosas que se esperan de un viejo, solo porque otro lo esperan de él… que el mundo no es un lugar estático sino una maraña de caminos por los que millares de personas caminan a diario. Cruzando fronteras, vadeando arroyos o escalando montañas… que ese mundo es aún un buen lugar para vivir, que las personas que lo transitan comparten algo que es mucho más fuertes que sus diferencias, sean estas de raza, religión o profesión. Estas personas son intrínsecamente buenas… Creemos que el universo cuida de nosotros, y que una jornada laboral de 12 horas es más peligrosa que viajar a dedo… que nadie se encuentra en peligro por estar lejos de casa, creemos que las ciudades son definitivamente más peligrosas que las rutas, los montes y los lagos. Que el dinero es una parte opcional del equipaje, ya que nadie se alimenta de dinero. No sólo se hacen cosas a cambio de dinero. Pensar eso sería transportar arbitrariamente las relaciones comerciales a las relaciones humanas. Una sonrisa oportuna puede valer millones… que todos los viajeros podemos aprender los unos de los otros, que nadie nace sabiendo, que siempre hay alguien que va por primera vez a ese lugar que nosotros conocemos como la palma de nuestra mano… que el viento que nos da de lleno en la caja de una chata puede ser la vacuna contra la rutina… que la simplicidad es algo a ser reivindicado, y está más cerca de un pan casero al costado del camino que de un crédito hipotecario o vacaciones de quince días pagadas en tres años… que la meta es una excusa para dejarnos mecer por el azar y exponernos a las paradas imprevistas, los pueblos escondidos, las miles de posibilidades intermedias, transformando cada punto del mapa en una anécdota. Que con cada auto que se detiene en una banquina barajamos y damos de vuelta, que ese preciso instante cambia de alguna manera nuestro viaje y de esa manera nuestra vida. Creemos que la ruta es la vida (Jack Kerouac 1922-1967)… que el autostop es una hermosa manera de aprender sobre las tierras por las que viajamos, sobre su gente y costumbres. Ahorrar dinero no es el objetivo de viajar a dedo, sino más bien su consecuencia lateral… que la felicidad constante es una de las formas ocultas en que obra la muerte. (Julio Cortázar, 1914-1984)… que el viajero es preso de la paradoja de querer dar la vuelta a un circuito infinito… que si VOS llegaste hasta acá leyendo no deberías dejar pasar un minuto para empezar a pensar tu propia vuelta al mundo. Si les gusta, compártanlo también, pónganle un link, cítenlo, hagan un pájaro de origami con él y échenlo a volar desde la terraza de su edificio, o déjenlo en hostels, campings, o trenes. Deslícenlo
furtivamente bajo el falso brillo de las puertas de los bancos y compañías de seguro, en los subtes donde algunos cautivos van premeditando su escape, en el box de tu compañero. Como dijo
Freire: “Dales la palabra, y serán libres”. Desde hace una década, este texto viene embrujando viajeros hacia abismo para que descubran sus propias alas.
Durante años, circulo como anónimo. Lo han hallado en la Carretera Austral chilena y en la India.
Ahora, lector, lo dejo en tus manos: difúndilo.

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El viaje a México

Desde Costa Rica yo hubiera podido ir a mi México de visita, luego lo pensamos en Venezuela, pero al final lo logramos después de más de dos años.

Mientras estábamos en Bolivia estuvimos monitoreando los precios de las aerolíneas y nos dimos cuenta que el viaje desde el aeropuerto de Buenos Aires, Argentina era apróximadamente 300 usd más caro que desde Santiago, Chile. Luego, de un día para otro y con el peso mexicano (que al final es el que seguimos ocupando) tan devaluado, nuestro viaje salía muy caro.
Una mañana nos avisó el papá de Pedro que había visto el vuelo en descuento, así que ni tardos, ni perezosos revisamos. Ese día y justo en la temporada que queríamos ir (en el pleno invierno del hemisferio sur) tenían buen precio: 700 usd más o menos. Nuestra primera opción era Taca, pero no nos permitía viajar con Gurú, así que buscamos y encontramos el mismo precio (bueno, veinte dólares más) en Avianca, con la posibilidad de viajar con él. Hicimos algunas cuentas, pedimos unos cuantos prestamos y voilà! Un mes a México.
Estábamos locos de la emoción, había que planear donde dejar a Xochipilli y un montón de cosas por hacer. Teníamos un contacto para dejar la camioneta y al final todo salió mal. Se volvió problema de último minuto y ¡Ah! correr y más correr, pero al final todo salió muy bien y pudimos tomar el avión sin contratiempos. La verdad el trato de Avianca fue maravilloso y la comida mejor de lo que esperábamos ;)
Para quienes nos preguntaron sobre viajar con el perro en avión:
1. Tuvimos que avisar con mínimo dos días de anticipación a la aerolínea. Tuvimos que tener el peso y las medidas de la transportadora.
2. Nos pidieron una transportadora, también la rentaban, pero el costo era de 45 dólares y la conseguimos en 60 dólares.
3. Para fines prácticos es como una maleta. Para el viaje hacia México nos dijeron que serían 80 dólares, pero al llegar a ventanilla fueron sólo 50 dólares. Recibe un trato especial, fue llenado de estampas que decían “Life Animal”
4. No tuvimos que sedarlo, pero nos recomendaron acostumbrarlo a la transportadora. Lo metí primero por dos horas y el día del vuelo parece que no la paso tan mal.
5. Nosotros lo olvidamos, pero lleva un poco de comida. La aerolínea y sanidad permite una ración de comida.

Gurú antes de iniciar el viaje
Gurú a la espera de México

 

Eso ahí abajo, es el Amazonas

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Patanemo, un paraíso sólo nuestro.

Ya habíamos pasado más días de los que debíamos en Chichiriviche y aunque nuestra anfitriona sólo nos daba muestras de afecto, era hora de partir. Ya que decidimos Valeria, Rulo, Danilo, Pedro, Guru y yo continuar el viaje, no era hora para llegar a una ciudad. Así que nos recomendaron Patanemo. Unos kilómetros adelante de Puerto Cabello.

El camino es un poco feo y rodeas la sierra para llegar, así que en algunas partes es de una sola vía, pero eso sí, la vista es espectacular. El primer poblado al que llegas, del cual no recuerdo el nombre nos aconsejaron no pasar ahí, pues podía ser peligroso y Patanemo fue un paraíso.

Desde que llegamos nos atendió Culebra, un señor de la localidad. Nos aseguro que no había de que preocuparnos, pues ahí todos se conocían y los perros avisaban cualquier cosa. Xochipilli, la casa rodante, seguía sin vidrio de un lado, así que nos preocupaba la seguridad de todos. Esa noche también la dormimos en carpa o casa de acampar, pero esta vez, fuimos los invitados en la casa de Rulo y Valeria, ya que su casa además de amplia tiene una excelente ventilación, lo cual en una noche junto al mar se agradece.

Culebra nos comentó que no éramos los primeros en llegar a Patanemo por las mismas causas, otros viajeros ya habían corrido con la misma suerte.

Esa noche la pasamos tranquilazos y al día siguiente después de refrescarnos en el río y seguir emocionándonos por lo mucho que le gusta nadar a Gur, sino hubiéramos sido robados ese día, lo recordaríamos sólo por haber sido el primer día que Gurú se metió al mar a nadar feliz junto a nosotros. Aún estamos resentidos por lo que nos pasó y como para empezar no saben tratar al turismo. Es triste ver como sólo los más aventurados llegamos a Venezuela… Sin embargo, ya no hablaremos del robo, ya estamos cansados y lo único que queremos es dejarlo ir.

 

En Valencia nos esperaba una despedida de nuestros sureños y un encuentro con nuestro Coach

 

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Paraguaná, la península.

Península Paraguana
Península Paraguana
Saliendo de Maracaibo tomamos camino directo a Adícora, una bonita bahía en la Península de Paraguaná. Llegamos ahí porque sabíamos que era turística y ya necesitábamos vender un poco de artesanía. En estos momentos agradecemos tener un oficio como la artesanía, pues de los cajeros no podemos sacar dinero, bueno sí podemos, pero nos cobrarían al precio oficial y eso sería perder la mitad del dinero. No bien llegamos al malecón, Pedro, peruano, nos saludó y nos invitó a poner el parche (la mesa de artesanías) junto a su local. Ahí pasamos el fin de semana, entre la vendimia y paseando a Gurú.

Aquí fue donde nuestro perro conoció el mar. Cuando llegamos y le abrimos la puerta se quedó estupefacto ante la inmensidad que se le presentaba. Tanto se espantó que corrió a esconderse en la camioneta. Poco a poco se atrevió a salir y a conocer la arena, el mar… Sencillamente le encantó. Desde que lo adoptamos nos dijeron que le encantaba el agua. ¡Vaya que sí le encanta! Nada y nada, correo y corre, la playa es el lugar donde más feliz lo hemos visto. Dejamos Adicora y le dimos la vuelta a la península, un día en Puerto Escondido otro en Cabo San Román y finalmente Villa Marina. Son playas solitarias donde uno puede pasar muy buenos ratos.
Península Paraguana
De Adícora fuimos hacia Punto Fijo, la ciudad más importante de la península. Por otro lado, tampoco es nada del otro mundo: es una ciudad comercial como cualquier otra. La ventaja es que aquí sí teníamos internet gratis en la plaza comercial. Ahí nos deteníamos a revisar correos, darle seguimiento a los proyectos, hasta que la batería aguantaba.
De regreso hacia Coro nos detuvimos en las dunas. Venezuela hasta desierto de dunas tiene. Esas montañas de arena son impresionantes y tuvimos la oportunidad de tomarnos algunas fotos, pero definitivamente ese lugar no es para quedarse y decidimos pasar la noche en la ciudad.
Península Paraguana
Cuando llegamos a Coro, capital del estado Falcón, nos quedamos impresionados: solía ser la capital histórica de Venezuela, y sus calles empedradas están llenas de edificios coloniales muy bien conservados. Tuvimos la suerte de estacionarnos justo enfrente de la Casa del Artesano, donde Leonardo nos recibió de inmejorable manera. Después de conversar un poco nos comentó que no había problema con estacionarnos ahí enfrente. Al día siguiente, nos pasó luz y hasta la lavadora nos prestó. La verdad es que, hasta ahora, los venezolanos han sido la gente que, sin conocernos, mejor nos han tratado. ¡Nos recuerda tanto a México!
Coro
Península Paraguana
No tenemos un tiempo establecido, pero tratamos de no quedarnos tanto tiempo detenidos, aquí es dónde menos lo hemos logrado. En cada lugar nos tratan tan bien que siempre de un día pasamos a tres y bueno, de tres a diez.
No podíamos dejar la región sin conocer La Vela de Coro, ya que fue en este lugar donde se izó por primera vez la bandera independentista de Venezuela cuando Francisco de Miranda, gran personaje venezolano, intentó fallidamente proclamar la independencia de su patria. Pero fue la misma bandera que él izó en este lugar la que años después retomó Bolívar, y que hoy por hoy es la bandera de Venezuela, Colombia y Ecuador. Azul, amarillo y rojo.
Costa
Península Paraguana

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El pre viaje: Ruta Bicentenario

Para empezar un viaje tan largo, debíamos probar la camper, para saber desde cuanta gasolina gastaremos (un aproximado) hasta de posibles detalles que era mejor arreglar antes de EL GRAN VIAJE. Los destinos vinieron a nuestras cabezas y si por nosotros hubiera sido, hasta el norte pegando con frontera hubiéramos ido, pero sólo teníamos un fin de semana, así que la decisión fue sencilla: un lugar cercano en el que pudiéramos hacer lo que pasaríamos haciendo los siguientes meses: pueblear.

Nos dirigimos hacia San Miguel de Allende, continuamos con Dolores Hidalgo y finalmente conocimos las lagunas de Yuriria.
Aquí, algunas fotos:
Por último, pero no menos importante, queremos agradecer al servicio 089 del estado de Queretaro por su oportuna y pronta ayuda. Como era de esperarse tuvimos un pequeño incidente entre San Juan del Río y Queretaro, pero el servicio 089 además de ser gratuito son chicos SÚPER amables. Muchas, muchas gracias =)

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