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Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.

La frase que da título al post la gente nos la dedican mucho. En lo personal prefiero otras frases del mismo poema de Manuel Machado y la versión musicalizada de Joan Manuel Serrat siempre me pone la piel chinita.  Les dejo ambas versiones y escojan su frase favorita.

Tan es “nuestra” frase que en el mate que tenemos nos la regalaron grabada, así que esos días que compartimos el mate, compartimos la energía del viaje.

PROVERBIOS Y CANTARES – XXIX
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

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Viajeros

II

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Soledades. Antonio Machado

Entré al blog de Molcajete Viajero por dos cosas, una curiosidad por su nombre y la otra, una receta para hacer comida “natural” para gatos. Encontré una foto que la tomó un amigo y así me fui leyendo una especie de mezcla entre periodismo, notas de una infancia a finales de los setenta y enlaces a temas de tao y feng shui. En el post Otra reflexión sobre el ser viajero aparece este poema de Machado y una reflexión sobre los viajeros, sobre como llegaron a su vida y como se convirtieron en uno.
A principios del dos mil, estaba en una playa mexicana del pacífico, nadeando y disfrutando de los paraísos naturales. Una artesana argentina se me acercó a venderme una pulserita, se la compré por qué sabía que Argentina estaba en crisis… Pensé que ella estaba tan lejos por qué ya no se podía vivir en su país y tenía que recurrir a vender pulseritas en las playas mexicanas. Tal vez huyó en un momento crítico de Argentina o tal vez sólo quería conocer el lindo mar mexicano, así como yo quería conocer los glaciares y a sus pingüinos.

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