Tag Archives: playa

Canoas

Atarder en Canoa
Atardecer

 

El primer día fue el que menos tenía vendedores, así que fue el de mejor ganancia. Eso sí, ¡cómo son regateadores! Si no les das dos dólares de descuento, no se lo quieren llevar. Lo que yo sé es que cuando las piezas son únicas, siempre regresan, así sea sin descuento.

A las ocho montábamos y a lo largo del día hacíamos ya sea pedidos o trabajos especiales hasta las once de la noche, en promedio. La verdad nos fue muy bien, si al final ya no vendíamos era por que ya no teníamos de nuevo nada… El domingo fue el peor día en lo que se refiere a ventas, la mayoría de la gente se fue desde el sábado y el domingo sólo salimos a orear el puesto, pero así pasa.

Jochos con un CHINGO de guacamole
Mateando

 

Eso sí, ya para ese día teníamos organizado preparar un asado- aprovechando que siempre hay tantos argentinos- con todos los del gremio. Lo organizamos afuera de la casa y se dejaron caer Sol y Sayi, un par de argentinas que hacen móviles y además tocan y cantan; Paloma y Emilio estaban de vuelta, con el parcero Santiago compartimos puesto esa semana y ya casi lo adoptábamos, pero en eso ya nos habían ganado Paula y Stefan, que como buenos cocineros se encargaban del fuego y los platillos, el portugués  que a veces era ermitaño y otras no, un par de colombianos y peruanos; y conforme iba cayendo la noche, llegaban otros más.

Al día siguiente parecía que una batalla había pasado por ahí. Me levanté temprano para sacar a Gurú y vi que todos los despiertos estaban en la misma actitud zombie que yo, así que volví a mi cama y ahí me quedé un rato más. Al salir, las argentinas nos habían dejado un regalo y habían continuado sus caminos y otros más estábamos por hacerlo.

Recogimos todo el desastre del día anterior y junto con Stefan, Paula y Santiago iríamos un poco más al sur: a Montañita, pero esa es otra historia.

Al anochecer del domingo
medusa

 

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Fin de semana en la Guaira

La Guaira es la playa más cercana a Caracas, a tan sólo media hora de la capital. Fuimos más por necesidad que por gusto, no nos habían hablado bien de ellas. Lo típico, mucha gente y así se disfruta menos la playa.

A nosotros nos pareció que es bella, tal vez no como otros paraísos que tienen los venezolanos, pero definitivamente es un lugar lindo. Seguro entre semana la debes pasar entre menos gente. Tiene varias playas para todos los gustos, desde la tipo chapoteadero hasta la de grandes olas.

Fuimos en fin de semana largo, pues festejaban el bicentenario de la Independencia. Nos imaginamos que habría más bulla por el suceso, pero no, el venezolano, por desgracia no tiene ese sentido de pertenencia y a pesar de tener a uno de los mayores libertadores, Simón Bolívar, ni autoridades, ni pueblo recuerdan esa fecha.

Elena tomó fotos de las personas, digo ya que había tantas. Esperamos les gusten.

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Patanemo, un paraíso sólo nuestro.

Ya habíamos pasado más días de los que debíamos en Chichiriviche y aunque nuestra anfitriona sólo nos daba muestras de afecto, era hora de partir. Ya que decidimos Valeria, Rulo, Danilo, Pedro, Guru y yo continuar el viaje, no era hora para llegar a una ciudad. Así que nos recomendaron Patanemo. Unos kilómetros adelante de Puerto Cabello.

El camino es un poco feo y rodeas la sierra para llegar, así que en algunas partes es de una sola vía, pero eso sí, la vista es espectacular. El primer poblado al que llegas, del cual no recuerdo el nombre nos aconsejaron no pasar ahí, pues podía ser peligroso y Patanemo fue un paraíso.

Desde que llegamos nos atendió Culebra, un señor de la localidad. Nos aseguro que no había de que preocuparnos, pues ahí todos se conocían y los perros avisaban cualquier cosa. Xochipilli, la casa rodante, seguía sin vidrio de un lado, así que nos preocupaba la seguridad de todos. Esa noche también la dormimos en carpa o casa de acampar, pero esta vez, fuimos los invitados en la casa de Rulo y Valeria, ya que su casa además de amplia tiene una excelente ventilación, lo cual en una noche junto al mar se agradece.

Culebra nos comentó que no éramos los primeros en llegar a Patanemo por las mismas causas, otros viajeros ya habían corrido con la misma suerte.

Esa noche la pasamos tranquilazos y al día siguiente después de refrescarnos en el río y seguir emocionándonos por lo mucho que le gusta nadar a Gur, sino hubiéramos sido robados ese día, lo recordaríamos sólo por haber sido el primer día que Gurú se metió al mar a nadar feliz junto a nosotros. Aún estamos resentidos por lo que nos pasó y como para empezar no saben tratar al turismo. Es triste ver como sólo los más aventurados llegamos a Venezuela… Sin embargo, ya no hablaremos del robo, ya estamos cansados y lo único que queremos es dejarlo ir.

 

En Valencia nos esperaba una despedida de nuestros sureños y un encuentro con nuestro Coach

 

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