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El Oriente de Venezuela

Dejámos la Península de Paria atrás y tomamos rumbo hacia el sur, hacia la Gran Sabana. Pero para llegar allá había que cruzar el país completamente de Norte a Sur, cruzando los famosos Llanos. Pero antes de entrar en ellos, pasamos a conocer la Caverna del Guácharo, cerca de San Antonio y Caripe. Llegamos al poblado de noche, y el señor guardaparques nos permitió estacionarnos fuera de su oficina. El lugar es hermoso y tranquilo, tranquilo, cómo pocos lugares de los que estuvimos en Venezuela; ahí daba la sensación de que nada pasaba.
La Caverna es un espectáculo, llena de nidos de guácharo, un ave semi ciega equipada con sonar (como los murciélagos) y que sale a cazar por la noche a cientos de kilómetors de distancia. La desgracia es que nuestro guía era un poco idiota, ya que mientras nos explicaba la ceguera de las aves y lo sensible que son a la luz, nos “hacia el favor” de alumbrar directamente a los pájaros, para que apreciaramos, a través de la molestia que les provocaba el haz luminoso, de su fotosensibilidad. Tremendo animal. La cueva tiene más de 10 kilómetros de largo, aunque sólo se recorren dos. Vale la pena conocer este lugar y sus hermosos alrededores.
Saliendo de ahí tomamos camino hacia el sur. Pasmos por Maturín, aunque no nos detuvimos. Decidimos conocer Tucupita, capital de un departamento relativamente nuevo que engloba todo el delta del Orinoco. La verdad nos entusiasmaba la idea de concer el delta de este río, lleno de flora y fauna extravagante. Pero desafortunadamente esos tours son execivamente caros, digamos tipo turismo gringo. La ciudad en si es fea, y tuvimos que refugiarnos con nuestroa amigos los bomberos. Comos siempre, los mejores servidores públicos.
Al día siguiente retomamos camino hacia Ciudad Guayana (también conocido como Puerto Ordáz), ahí nos encontraríamos con nuestros amigos Lucy y Javier con quieneés ibamos a recorrer la Gran Sabana. Llegamos a casa de un chico que les estaba dando hospedaje, y muy amablemente nos dejó parquear en su garage. Esta ciudad es grande, nueva y con dinero. Esta enclavada en el río Orinoco, y es la entrada/salida de toda la marcancía que viaja por esta importante red fluvial. Después de dos días de descanso, nos subimos los cinco a la camper e iniciamos el recorrido hacia la Gran Sabana.

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La costa oriental venezolana

Después de Caracas decidimos continuar por la linea costera hacia el Este. Habiendo bajado desde Cancún, México, nos resulto demasiado tentador llegar hasta la Península de Paria y completar así la vuelta al Caribe.
Nuestra primer parada fue Barcelona, una ciudad muy fea y peligrosa. Afortunadamente contamos con la ayuda de la policía, que nos permitió pernoctar justo enfrente de un módulo de vigilancia. Como ahí no hay absolutamente nada que ver, al día siguiente nos encaminamos hacia Cumaná, pasando a desayunar primero a Mochima. Íbamos con la idea de quedarnos ahí, ya que unos amigos nos habían recomendado el lugar; pero llegamos entre semana, y los lugares que valen la pena visitar son las islas, por lo que se debe abordar lancha, y como no había muchos visitantes la venta era imposible, así como nuestras aspiraciones de quedarnos ahí.
Llegamos a Cumaná, un puerto importante durante la Independencia de Venezuela al servicio de las tropas bolivarianas. La ciudad no conserva mucho encanto (si es que alguna vez lo tuvo) y decidimos continuar hasta la parte occidental de la Península. En Caracas ya habíamos contemplado la opción de visitar Isla Margarita, pero la temporada era alta y el costo del ferry muy costoso, por lo que lo más cerca que podríamos estar de ella serían las playas cercanas a —. Ahí pasamos la noche, y al día siguiente seguimos costeando hasta Río Caribe, claro está que no sin antes ser detenidos por una alcábala o retén militar. “Joven, ustedes hacen artesanías? Me regala una?” -“No puedo regalarlo, porque de esto vivo, pero puedo darle un buen precio” -“Ahorita cuadramos para que me la regale… Porque no tiene la placa en su lugar?” .”Me la intentaron robar, y por esto está en el tablero y no en la defensa” -“Pues eso es multa! Me va a tener que acompañar al cuartel…” Y se imaginarán el resto. Al final, nosotros no cedimos, y cuando llegó el capitán y entendió la situación nos dejó ir. El caso es que los elementos de seguridad de Venezuela (policía, ejército, armada) brillan por ser de los más asquerosos de Latinoamérica. Que contraste entre las bellezas de lugares y de personas, y la inmundicia de sus “guardianes”.
Regresando a Río Frío, a nuestra llegada cumplimos ¡20,000 kms. recorridos! y pasamos ahí la noche. Éste es un pueblito más bonito y acogedor. Nuestra intención era pasar la noche en una de sus playas cercanas, sin el bullicio de la gente, pero resulta que el lugar que habíamos escogido era la playa de desembarco del trasiego de narcóticos, por lo que la zona era muy caliente. Así, no tuvimos más que devolvernos a pasar la noche fuera de un hotel. Al día siguiente decidimos ir lo más al Este de la Península que pudiéramos, y llegamos a Playa Medina por recomendación de un lugareño. Esta playa es hermosa, y como llegamos entre semana, no había nadie de gente; se nota que es muy visitada en temporada, ya que tiene bastantes restaurantes y palapas en la playa. No pudimos continuar más al Este, ya que las carreteras empeoraban a cada tramo; por lo que hasta aquí llegábamos, a sólo unos cuántos kilómetros del Delta del Orinoco y del fin (al menos continental) del Caribe.

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