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Caracas, capital en la extensión de la palabra

Al salir de Choroni, sabíamos que debíamos llegar a Caracas esa misma semana, pues la persona que nos daría alojamiento en su estacionamiento salía de viaje la semana siguiente por dos semanas. Por la autopista que llegas a Caracas te puedes dar una idea de lo grande que es. Al llegar el caos estaba presente. Sin respetar semáforos, peatones, automovilistas, motorizados y camioneros, todos en un gran lío.

Entendimos mal el punto de encuentro y el no tener celular siempre hace difícil la comunicación. En Colombia y Venezuela es muy fácil hacer llamadas, en casi cada esquina hay personas que te alquilan un celular de la misma compañía para hacer la llamada. Depende de la ciudad y el día el costo. Por ejemplo en Cartagena suben el precio los fines de semana.

En fin, estuvimos un buen rato esperando en el lugar equivocado y al final, la persona ya no podía recibirnos. Ahora, estacionen cerca del centro, después del atardecer, aún ziscados por el robo. Recordamos que conocimos a Marisol y Erney en Maracaibo. Ambos son súper buena onda, así que les llamamos para que nos auxiliaran. Al poco rato ya estaban ahí. Nos dieron un pequeño recorrido por la ciudad y sus edificios imponentes. Subimos hasta el piso más alto del edificio. Caminos entre los edificios, pues tienen un pasillo que los une  por arriba. Disfrutamos de la ciudad desde las alturas.

 

 

Marisol nos ofreció su casa para pasar esos días y Erney para enseñarnos la ciudad. Al día siguiente visitamos el Museo de Arte Moderno. Algo que nos encanta del gobierno de Chávez es que todos los museos son gratuitos. el museo es bastante grande, así que en un día no terminamos de verlo. Sabíamos que regresaríamos. Nos subimos al metro cable, el cual es el telefércio de la Ciudad, pero es usado como transporte público, no de turismo. Nosotros nos subimos, estábamos muy emocionados. Era la primera vez que utilizamos ese transporte. Nos contaron que apenas lo habían empezado a cobrar, antes era gratuito. El costo es de un bolívar, que es algo así como 0,08 centavos de dólar. Ahora disfrutábamos la ciudad desde otros ángulos en las alturas. Es un medio eficaz para todas las personas que alrededor de las grandes ciudades empieza a construir en las laderas de los cerros cercanos.

Tenía mucho tiempo que no estábamos en una ciudad. Sin menospreciar a las demás, para nosotros Caracas fue la siguiente ciudad que conocimos después de la Ciudad de México. Tienen el sistema de transporte metro, el cual es bastante lindo, más amplio que el del DF, igual de caótico a horas pico.

Es una lástima que haya inseguridad en Venezuela y que no les interese hacer nada al respecto. El centro es bastante lindo e ideal para tomar fotos, pero el temor a que alguien te robe es inminente. Uno de los grandes problemas es que la policía no hace nada.

Nosotros la pasamos muy entretenidos y eso que no fuimos a la cantidad inmensa de eventos culturales que tienen.

 

 

En Caracas entendimos un poco más a los venezolanos. Se nota que en los setentas, ochentas hubo un auge impresionante. Los edificios son impresionantes y no se ven recientes. El venezolano estaba acostumbrado a la abundancia y a gobiernos de ultra derecha. Pasamos por la casa presidencial y de eso no hay foto, pues ni siquiera nos dejaron detenernos a observar.

Un día intentamos llegar a un Centro Comercial del otro lado de la Ciudad. Nadie supo decirnos como llegar. Después de estar dando vueltas como trompo en la estación de metro y de seguir indicaciones, nos cansamos. Habían pasado casi dos horas y aún no tomábamos el camión para llegar. Al día siguiente era día festivo, así que la ciudad estaba vuelta loca. Regresamos a casa y hasta ahí nos enteramos que al día siguiente celebraban la Independencia de Venezuela. Se nos hizo raro que nadie estuviera con los colores de la bandera. Estaban más ocupados en planear el viaje de fin de semana que ni siquiera en el festejo. No había lugares adornados, la verdad se nos hizo raro. Hemos pasado el 16 de septiembre en diferentes lugares y en todos y hasta los pequeños pueblitos hay fiesta, feria y muchos adornos. Las papelerías se inundan y en las escuelas es el tema del periódico mural.

Teníamos pensado movernos hacia Oriente, pero al parecer eran bastantes horas en carretera. Nos urgía vender, ya casi estábamos sin plata. Así que nos dirigimos a La Güaira.

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