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La familia rodante

Está junta de nuevo!!!!
El problema de haber tomado el vuelo el siguiente día de lo planeado fue que nuestro amigo estuvo ocupado hasta el miércoles, el día que nos podía acompañar. Habíamos quedado por el chat y después no nos contestaba el teléfono, parecía como si la llamada no conectara… Finalmente nos dimos cuenta de nuestro error, teníamos otro teléfono y aunque teníamos ambos datos, sólo habíamos estado intentando a uno.
Marcamos y taran, ahí estaba, listo para ayudarnos. ¡Millones de gracias Lolo!

Fuimos por ella y todo estaba tal cual lo dejamos. Salimos de Con Con, un pequeño poblado cerca de Viña del Mar y tomamos camino en Xochipilli de nuevo hacia Valparaíso.

Hoy por la mañana fuimos a una marcha de estudiantes. Pensábamos que sería mucho más ·peligrosa”. Los “pacos” tienen fama de ser muy represores y lo son. Los camiones que avientan agua son gigantes y había en cada cuadra de la marcha. Listos para cualquier situación de “riesgo” y amedrentar a los marchistas. Seguimos en pie de lucha, la educación debe ser gratuita.

Para nuestra sorpresa la marcha es bastante pacífica y había más gente involucrada, notamos a un grupo de niñas que no sobrepasabn los catorce años, yo diría que incluso se fueron de pinta y decidieron así participar en la marcha. Otro grupo del círculo de abuelas, dando ánimos a los marchistas a seguir y un par de restaurantes se unieron con pancartas agradeciendo a los estudiantes por velar por el futuro de sus hijos. Las diferencias sociales son impresionantes en Chile…

También había un grupo de batucada y varias chicas bailarinas que ponían ambiente a la caminata. Todo muy entretenido. Nos dijeron que había poca gente, que esta vez tuvo poca difusión y por eso los “pacos” no intervinieron.

Como Valpo nos gusta tanto nos quedamos el fin de semana a la fiesta de los mil tambores. Una de las tres más importantes según cuentan los locales. Veamos que tal se pone,

Abrazos desde el hemisferio sur ;)

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Entrevista en ¡Cadena Nacional!

Hace unos días nos enteramos de que Ricardo Rocha, periodista mexicano de larga trayectoria, nos quería entrevistar para su programa de los viernes “Animal Nocturno”. El miércoles nos citaron en sus oficinas y le contamos un poco de la historia y las fotos con las que se hizo el intro. El programa dice “En vivo” pero no es transmisión simultánea, se graba en la tarde y por la noche lo pasan, sin editar, por eso es “en vivo” . No nos había dicho que nos iban a preguntar, el guión que hubo fue nuestra historia, pero la entrevista fue así, muy al natural.

Agradecemos mucho a todas las personas involucradas, el trato fue súper amable de todos los del equipo. Patty Llaca y Ricardo Rocha hacen una mancuerna muy divertida y Gurú fue la estrella de la nota.

Este video es el provicional grabado de manera muy casera… Teníamos planeado ir a un bar con los amigos y verlo ahí, pero al final decidimos verlo en casa y grabarlo con la cámara de la televisión, como les dije, una cuestión muy casera.

Esperemos lo disfruten y nos manden la versión HD, jiji  ;)

Entrevista en la tele

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Salar de Uyuni, día uno

Con los días contados, decidimos preguntar desde Potosí por alguna operadora para hacer el recorrido del Salar más grande del mundo. Una pareja de argentinos que conocimos en Montañita, Ecuador, nos habían dicho que el de tres días valía mucho la pena, así que nuestra intención era tomarlo.

Nos recomendaron ir con la Sra. Esperanza, pues ella nos podría además de armar el paquete, cuidar a Xochipilli- la camioneta- y a nuestro tesoro, o sea, Gurú (ya que es un parque nacional, no podíamos llevarlo).

Llegamos de tarde y Uyuni nos pareció un pueblo lleno de turistas, pero tranquilo. Tomamos el “tour” de tres días por poco más de cien dólares cada uno. Nos habían dicho que incluía todo y llega casi a la frontera con Chile. Llegar por tus propios medios no es imposible, pero ya que no hay caminos, podría convertirse en toda una aventura, así que nos fuimos a lo seguro. Eso sí, la entrada al parque nacional no la incluye, de apróximadamente 175 bolívares (menos de 20 dólares).

Salar de Uyuni

El primer día fuimos al Salar, es una de las vistas más impresionantes, hacia donde dirijas la mirada, todo es blanco. Realmente no es frío, pero debido a la altitud tampoco es caluroso. Ahora que ya sabemos, aconsejaríamos llevar una buena chamarra y playeras térmicas, eso sí, es importante en todo el paseo llevar ya sea las sorochepil (pastillas para el mal de altura) o tomar bastante té de hoja de coca para evitar posibles problemas de salud. Las comidas están incluidas, incluso preguntan si hay vegetarianos en el grupo, la primera comida que hicimos con la vista del salar fue un muy RICO bistec de llama. Lo habíamos probado en Cusco, pero esta vez era delicioso, nos dijeron que en esta zona el sabor se lo daba la sal.

Las operadoras te venden el hotel de sal como un punto turístico, realmente eso no es nada impresionante, pero bueno, es una construcción puramente de sal. Hay puntos de venta de artesanías y hasta esculturas.

Se dice que en esta parte de la tierra había mar, mucho mar y en alguna sequía el mar desapareció, pero la sal quedó ahí. Hoy en día aún puedes excavar más de 20 metros y seguiría habiendo sal ¡wow!

Ese mismo día nos llevaron al cementerio de trenes. Hasta hace poco había una ruta de trenes que iba desde Buenos Aires, Argentina hasta Lima, Perú. Hoy en día ya no existe y aunque en Bolivia aún viajar en tren es una opción (de las mejores diría yo) hay maquinaria que quedó como centro de entretenimiento.

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Patanemo, un paraíso sólo nuestro.

Ya habíamos pasado más días de los que debíamos en Chichiriviche y aunque nuestra anfitriona sólo nos daba muestras de afecto, era hora de partir. Ya que decidimos Valeria, Rulo, Danilo, Pedro, Guru y yo continuar el viaje, no era hora para llegar a una ciudad. Así que nos recomendaron Patanemo. Unos kilómetros adelante de Puerto Cabello.

El camino es un poco feo y rodeas la sierra para llegar, así que en algunas partes es de una sola vía, pero eso sí, la vista es espectacular. El primer poblado al que llegas, del cual no recuerdo el nombre nos aconsejaron no pasar ahí, pues podía ser peligroso y Patanemo fue un paraíso.

Desde que llegamos nos atendió Culebra, un señor de la localidad. Nos aseguro que no había de que preocuparnos, pues ahí todos se conocían y los perros avisaban cualquier cosa. Xochipilli, la casa rodante, seguía sin vidrio de un lado, así que nos preocupaba la seguridad de todos. Esa noche también la dormimos en carpa o casa de acampar, pero esta vez, fuimos los invitados en la casa de Rulo y Valeria, ya que su casa además de amplia tiene una excelente ventilación, lo cual en una noche junto al mar se agradece.

Culebra nos comentó que no éramos los primeros en llegar a Patanemo por las mismas causas, otros viajeros ya habían corrido con la misma suerte.

Esa noche la pasamos tranquilazos y al día siguiente después de refrescarnos en el río y seguir emocionándonos por lo mucho que le gusta nadar a Gur, sino hubiéramos sido robados ese día, lo recordaríamos sólo por haber sido el primer día que Gurú se metió al mar a nadar feliz junto a nosotros. Aún estamos resentidos por lo que nos pasó y como para empezar no saben tratar al turismo. Es triste ver como sólo los más aventurados llegamos a Venezuela… Sin embargo, ya no hablaremos del robo, ya estamos cansados y lo único que queremos es dejarlo ir.

 

En Valencia nos esperaba una despedida de nuestros sureños y un encuentro con nuestro Coach

 

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Paraguaná, la península.

Península Paraguana
Península Paraguana
Saliendo de Maracaibo tomamos camino directo a Adícora, una bonita bahía en la Península de Paraguaná. Llegamos ahí porque sabíamos que era turística y ya necesitábamos vender un poco de artesanía. En estos momentos agradecemos tener un oficio como la artesanía, pues de los cajeros no podemos sacar dinero, bueno sí podemos, pero nos cobrarían al precio oficial y eso sería perder la mitad del dinero. No bien llegamos al malecón, Pedro, peruano, nos saludó y nos invitó a poner el parche (la mesa de artesanías) junto a su local. Ahí pasamos el fin de semana, entre la vendimia y paseando a Gurú.

Aquí fue donde nuestro perro conoció el mar. Cuando llegamos y le abrimos la puerta se quedó estupefacto ante la inmensidad que se le presentaba. Tanto se espantó que corrió a esconderse en la camioneta. Poco a poco se atrevió a salir y a conocer la arena, el mar… Sencillamente le encantó. Desde que lo adoptamos nos dijeron que le encantaba el agua. ¡Vaya que sí le encanta! Nada y nada, correo y corre, la playa es el lugar donde más feliz lo hemos visto. Dejamos Adicora y le dimos la vuelta a la península, un día en Puerto Escondido otro en Cabo San Román y finalmente Villa Marina. Son playas solitarias donde uno puede pasar muy buenos ratos.
Península Paraguana
De Adícora fuimos hacia Punto Fijo, la ciudad más importante de la península. Por otro lado, tampoco es nada del otro mundo: es una ciudad comercial como cualquier otra. La ventaja es que aquí sí teníamos internet gratis en la plaza comercial. Ahí nos deteníamos a revisar correos, darle seguimiento a los proyectos, hasta que la batería aguantaba.
De regreso hacia Coro nos detuvimos en las dunas. Venezuela hasta desierto de dunas tiene. Esas montañas de arena son impresionantes y tuvimos la oportunidad de tomarnos algunas fotos, pero definitivamente ese lugar no es para quedarse y decidimos pasar la noche en la ciudad.
Península Paraguana
Cuando llegamos a Coro, capital del estado Falcón, nos quedamos impresionados: solía ser la capital histórica de Venezuela, y sus calles empedradas están llenas de edificios coloniales muy bien conservados. Tuvimos la suerte de estacionarnos justo enfrente de la Casa del Artesano, donde Leonardo nos recibió de inmejorable manera. Después de conversar un poco nos comentó que no había problema con estacionarnos ahí enfrente. Al día siguiente, nos pasó luz y hasta la lavadora nos prestó. La verdad es que, hasta ahora, los venezolanos han sido la gente que, sin conocernos, mejor nos han tratado. ¡Nos recuerda tanto a México!
Coro
Península Paraguana
No tenemos un tiempo establecido, pero tratamos de no quedarnos tanto tiempo detenidos, aquí es dónde menos lo hemos logrado. En cada lugar nos tratan tan bien que siempre de un día pasamos a tres y bueno, de tres a diez.
No podíamos dejar la región sin conocer La Vela de Coro, ya que fue en este lugar donde se izó por primera vez la bandera independentista de Venezuela cuando Francisco de Miranda, gran personaje venezolano, intentó fallidamente proclamar la independencia de su patria. Pero fue la misma bandera que él izó en este lugar la que años después retomó Bolívar, y que hoy por hoy es la bandera de Venezuela, Colombia y Ecuador. Azul, amarillo y rojo.
Costa
Península Paraguana

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