Viajeros

II

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Soledades. Antonio Machado

Entré al blog de Molcajete Viajero por dos cosas, una curiosidad por su nombre y la otra, una receta para hacer comida “natural” para gatos. Encontré una foto que la tomó un amigo y así me fui leyendo una especie de mezcla entre periodismo, notas de una infancia a finales de los setenta y enlaces a temas de tao y feng shui. En el post Otra reflexión sobre el ser viajero aparece este poema de Machado y una reflexión sobre los viajeros, sobre como llegaron a su vida y como se convirtieron en uno.
A principios del dos mil, estaba en una playa mexicana del pacífico, nadeando y disfrutando de los paraísos naturales. Una artesana argentina se me acercó a venderme una pulserita, se la compré por qué sabía que Argentina estaba en crisis… Pensé que ella estaba tan lejos por qué ya no se podía vivir en su país y tenía que recurrir a vender pulseritas en las playas mexicanas. Tal vez huyó en un momento crítico de Argentina o tal vez sólo quería conocer el lindo mar mexicano, así como yo quería conocer los glaciares y a sus pingüinos.

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Gracias 2013 parte 1

Un día salimos de Ciudad de México y decidimos ir al sur.

Más que al 2013 le tenemos mucho que agradecer a la vida. Somos seres muy afortunados y hemos conocido lugares mágicos y gente buena. Casi todo el año estuvimos en la Patagonia, año nuevo en Bolsón, las montañas y glaciares de Chaltén y Calafate fueron nuestro hogar durante un par de meses y en marzo llegamos a la meta: Ushuaia.
Fue maravilloso poder junta nuestros sueños de pingüinos, glaciares y fin del mundo en un viaje compartido.

Tenemos grandes expectativas del 2014, aunque la verdad es que tenemos grandes expectativas de cada día que vivimos. ¡Nos sorprendemos día a día del amor de la gente!

Tengan grandes expectativas para cada día, sorpréndanse más de los actos de amor y todo fluye armoniosamente.

¡2014 te recibimos sumamente agradecidos!

Glaciar Huemul
Pajaros del Lago del Desierto
Glaciar Huemul
Pedro y Gurú <3
Elena y Mery en la cascada de Chalten
Chalten
Calafate
Chalten
Tachuelita y Mery, los amigos de Chaltén y Calafate =)
Glaciar Perito Moreno
¡Happy moments!
Ver para creer
Glaciares en transformación
Caminata a Torres del Paine, Chile
¡Llegamos a la meta! Caminata laaaaaarga
Torres del Paine, Chile
Cementerio de tempanos
¡Un pedazo de glaciar para mí solita!
¡Majestuoso!
Foto para la posteridad =)

Couchsurfing en Punta Arenas =)

Caminando entre pingüinos

Pingüinos emperador en Tierra del Fuego

<3
Gurunchis en Tierra del Fuego, el viento soplaba fuerte
Lago Kami (Fagnano), Tierra del Fuego
¡LLegamos a la meta! Día 978
Cayéndonos del mapa en Tierra del Fuego
Zorros afuera de la casita =)
Bahía Lapataia, fin de las rutas =)
Xochipilli en el fin del mundo =)
¿Y tú qué haces aquí?
Lapataia más allá del sur <3
Aquí no hay arena, hay cuarzos.
Honguitos violetas, lugar de duendes
Día de sesión de fotos en Ushuaia. Elena, Pedro y Gurú.
El glaciar desde la ciudad. Ushuaia, la isla de la fantasía :)
La estampita viajera =) Una se queda en el puesto postal de Bahía Lapataia, Ushuaia, Tierra del Fuego. Tres años de recorrido <3
Atardecer en el fin del mundo.
Eso es lo sorprendente: Estás en la Isla del Fin del Mundo y sigue habiendo montañas. Cordillera de Darwin.
Del día de la sesión de fotos. ¡Semana santa de laburo en Ushuaia!
¡Vivir viajando! Jajaja, a veces nos divertimos. También aparece Gurú, pero el “natural” ;)
¡Puro amor peludo! ¿Cómo no amarlos?
¡Vamos al glaciar! #Ushuaia
Glaciar chiquito casi en Otoño
Seguimos al sur.
Glaciar desde la ciudad.
Luna, montañas y mar: un básico de la vida.
Rumbo al sur salimos un día, ahora vamos al norte, al fin que ya todo es norte.

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Viaje exprés a Uruguay

Así es la historia:
Habíamos planeado pasar Navidad en Buenos Aires con la familia de una amiga y pasar fin de año en Uruguay, pero bueno, los planes no siempre salen como queremos…
Seguimos en Buenos Aires esperando una encomienda desde México que lleva tres semanas en Argentina, pero aún no liberan en aduanas y hasta que no la tengamos con nosotros no podemos irnos. Todo esto no hubiera importado, solo nos hubiera retrasado un poco, pero quedarnos un poco más no nos molesta; sino se hubiera juntado con la caducidad de nuestra visa de turismo en Argentina( ¡Qué rápido pasan tres meses!).
Al darnos cuenta de todo el panorama y las opciones que teníamos, decidimos optar por almas “sencillo”: Pedir extensión de visa en la oficina de migraciones. Llegamos el 26 por la mañana y estaba cerrado, así que al día siguiente llegamos aun mas temprano para realizar el trámite. Nos atendió una chica y cuando le pedimos la extensión solo escuchábamos pretextos de su parte y su único consejo fue: ‘Vayan a Uruguay, tomen el ferry, pueden ir y venir el mismo día’ 0.o
Para empezar por las fechas, tomar ese ferry, que en algún momento fue una opción, costaba el doble de lo que cuesta la extensión. Además teníamos solo dos días para hacerlo y no sabíamos si encontraríamos pasaje con tan pocos días de anticipación. Cruzamos de la oficina de migraciones a la terminal de ómnibus y compramos las boletas para Gualeguaychu, ciudad fronteriza con Uruguay. Al día siguiente saldríamos por la mañana y volveríamos el domingo.
Nuevas experiencias para finalizar el año.

Llegamos a Gualeguaychu y sabíamos que solo 40 km nos separaban de la frontera, así que buscamos un transporte que nos llevara, pero ya había salido y no habría otro hasta el lunes, así que tomamos nuestras cosas y empezamos a pedir aventon. Las dos primeras personas que nos acercaron nos dejaron frente a la gasolineria, esperábamos tiene suerte, ya solo nos faltaban 20 km para el puente que une a ambas naciones.
Pasaban muchos autos, camionetas, pero no teníamos suerte, estábamos cerca, pero no se si por miedo o desinterés nadie nos levantaba. Estuvimos casi tres horas esperando,intentando diferentes técnicas para que se detuvieran pero nada. Nos empezábamos a sentir frustrados. Nuestra primera vez haciendo dedo en sudamerica y no pasaba nada. Decidimos empezar a caminar y después veríamos que pasaba. Caminamos tres o cuatro kilómetros cuando un autito se detuvo. Una pareja que tenían la parrilla “La Frontera” nos ofrecía llevarnos hasta antes de cruzar el puente. Un Gol para nosotros. Escombraron un poco la parte de atrás donde llevaban todo lo propio de una parrilla en cantidades comerciales. Muy bien, ahora solo nos faltaban seis kilómetros y estábamos dispuestos a caminar los con tal de llegar el sábado a Uruguay.
Poco nos duro el gusto cuando nos dijeron que estaba prohibido cruzar el puente caminando o en bici. Necesitábamos un auto que nos quisiera cruzar. Si antes había sido difícil, a tan pocos kilómetros de la frontera, mucho menos nos querían llevar.
Habíamos decidido pagarle a nuestro salvador los peajes que hay en el puente con tal de llegar a Uruguay, pero él se negó, diciendo que eran muy caros… De nuevo estábamos varados esperando que alguien se apiadara de nosotros por las tontas leyes que no contemplan a los peatones.
Un trabajador de senasa se detuvo y nos llevo a la frontera. Hicimos los papeles fácilmente y ya estábamos en Uruguay!
Nuestro ultimo salvador nos había conseguido ave ton hasta Fray Vento, así que durante un rato, ya con la tranquilidad de estar en otro país, estuvimos esperando, pero no pasaba nada. Mas nos tardamos en decidir pedir aventon, que en lo que nos lo dieron. A la primera persona que s lo pedimos nos llevo hasta la plaza central de Fray Ventos.
Ahí, casi medianoche, entre mucho movimiento para ser un pueblo pequeño buscamos un lugar para acampar. Preguntamos en un club deportivo y nos dijeron su justo pasando un pequeño puente, había una zona de árboles donde no seriamos molestados y podríamos dormir tranquilos.
Pasamos una noche calurosa, pero rendidos por la nueva aventura. Después de lo que habíamos vivido, al día siguiente queríamos hacer todo muy temprano por las posibles eventualidades que se podían presentar.
Despertamos y comenzamos la caminata, con la intención de conseguir ‘tiraje’ como dicen en Uruguay. Por ser domingo había pocos autos. Caminamos cinco kilómetros cuando una camioneta nos subió para ahorrarnos una pendiente. Caminamos un poco mas y otra camioneta se detuvo para llevarnos hasta la frontera.
Hicimos de nuevo todo el papeleo y esperamos justo en el peaje por un ave ton hasta Gualeguaychu, pero pronto el miliar nos pidió cambiar de lugar, pues le habían avisado que estaba prohibido.
Retrocedimos sobre nuestros pasos un par de metros y le preguntamos a una pareja si nos llevaban. Dijeron que sí y mas rápido de lo que creíamos estábamos esperando tomar el autobús para llegar de nuevo a capital.
Aun no podemos decir que conocemos Uruguay, pero llevamos una primera buena impresión, una primera vez haciendo dedo en sudamerica y un año nuevo por comenzar.
Solo estamos esperando la encomienda para podernos despedir de Buenos Aires y continuar el verano en la costa uruguaya.

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La mesa y sus mapas

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Cuando compramos la casilla, en la mesa tenía un mapa de Estados Unidos. Antes de salir de viaje nosotros conseguimos un mapa de América que le quedó perfecto y en el que muchas veces marcamos la meta y conforme ibamos avanzando añadíamos la ruta recorrida.

Le dimos mucho uso, tanto como comedor, como estudio y taller.
Es momento de cambiar de mapa y que mejor que un mapa mundi :)
Vivir viajando cada día nos gusta más.
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Sábado de danzas

El sábado no se celebra el día de la danza, pero parecierá que de eso se trato todo el día =)

Muy temprano teníamos que estar en capital para ver a una clienta a la que le estamos haciendo un proyecto web. Nos encanta verla tan entusiasmada.
Los sábados, en Av. de Mayo, hay un escenario y puestos de comida o de diferentes cosas. Cada sábado hay un país invitado. El sábado pasado fue de Suecia, vimos algunos bailables y me compré un libro de simbolos celtas. Esta ocasión, el país era Rusia y aunque los puestos no eran tan atractivos, las presentaciones fueron muy bonitas.


De ahí fuimos a la feria artesanal de San Isidro. Nos habían platicado mucho de ella y aunque estuvimos poquito, nos gustó el aire de “pueblo” que tiene. Hay gente que nos dice que más que aire de pueblo, es que es muy “fresa” o “cheta”, la verdad es que sí y aunque la Iglesia no tiene nada de colonial, más bien es gótica, nos recuerda a Tepoztlan, debe ser cosa del aire…
Más tarde teníamos una cita con Lu en la UNGS, pues se iba a presentar de nuevo la coreografía que armó con sus compañeros de danza integradora, así que de danzas rusas, pasamos a danzas folcloricas de Argentina.
Les digo, que la vida nos trata muy bien.


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Paseando por Buenos Aires

Desde que llegamos a Argentina estuvimos evitando la capital, la famosa ciudad de la furia.
Somos chilangos, nacidos, criados y mal criados en la misma “caotica” ciudad y como buenos quilomberos nos gusta tener más cosas que hacer, que tiempo.
Hemos ido y venido en tren, subte, micro y metrobus; caminado las largas caminatas que proporciona una bonita ciudad como Buenos Aires. Estaremos unos días por acá, pero ya planeamos el cambio de frontera y “estrenar” un país más: Uruguay :)
Estas son unas fotos de los últimos días:

¡Gracias por compartir!
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Experiencia couchsurfing

Celebración de la Amistad 1

En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre. En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por…
-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.
Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

Galeano, Eduardo. Libro de los abrazos.

Es difícil decir cuantas llaves hemos tenido a lo largo de tres años, llaves de extraños que se convirtieron en entrañables, a todos ellos con mucho amor les dedicamos el texto de Galeano, las llaves que nos salvaron.

Cuando viajé a Europa, allá por el 2007 intenté usar la red de hospitality club para ahorrar unos cuantos euros a mi bolsillo. Sólo mandé una vez y temo que la falta de foto en mi perfil y mi nula experiencia hicieron que yo no tuviera ninguna experiencia y abandoné esta página. Al final casi todo el tiempo me quede en casas de amigos, familiares, amigos de familiares y nuevos conocidos.

Cuando iniciamos este viaje, Pedro abrió un perfil en couchsurfing, sabíamos que viajaríamos al menos un año y no conocíamos a nadie que viviera en centro o Sudamérica, así que utilizar couchsurfing sonaba como una buena opción. Dentro de la página está la opción de ser anfitrión, de mostrar los lugares o tomarse un café.

Subimos una foto de nosotros, los datos más relevantes de nuestro viaje y decidimos enviar nuestra primer solicitud de couch en Nicaragua, no sabíamos nada del país del ron, pero nos asustaba. Eramos ignorantes y crédulos de los medios.

La persona a la que se la enviamos, nos respondió que por seguridad no recibía a nadie que no tuviera referencias -Cuando te hospedas con alguien, éste deja referencias de la experiencia, calificándola como positiva, neutra o negativa- Nos sentimos desolados y le escribimos que entendíamos sus razones, al final somos extraños a los que se deja entrar en casa, pero que era una pena y eso nos hacía pensar que no había opciones para nuevos integrantes. Al final, Nicaragua lo disfrutamos muchísimo. Nos encantó.

Cuando llegamos a Costa Rica, un amigo de la familia nos esperaba. Teníamos varias bolsas con ropa sucia y no sabíamos que hacer. Costa Rica es un país caro y cada lavadora costaba no menos de 8 dólares… Así que volvimos a usar cocuh y en la petición pedíamos una lavadora, creímos que sería más fácil que alguien durante el día nos prestara su lavadora. Nos respondió Orlando, un mexicano de Tijuna que estaba de intercambio. Y como nuestra primera experiencia fue de lo mejor. Ese mismo día comenzamos a planear un viaje hacia un pueblo indígena. A la semana siguiente nos mudamos afuera de su casa y durante un mes estuvimos compartiendo con él, sus compañeros de casa y vecinos.

Después nos seguimos manejando por nuestra cuenta, hasta que teníamos que cruzar a Venezuela.  Otra vez teníamos miedo de la inseguridad. La página de la embajada mexicana en Venezuela te pedía tus datos al ingresar a territorio. Nos preocupamos y decidimos escribir solicitudes. Ana nos contestó. Pensábamos pasar dos o tres días en Maracaibo, pues las ciudades grandes, generalmente son más problemáticas, pero nos sentimos tan cómodos y contentos con la gente que conocíamos, que al final nos quedamos dos semanas. Gracias a las amistades de Ana conseguimos hospedaje y familias que nos enseñaran y explicaran como funcionan las cosas en cada lugar al que pasamos: Mérida, San Cristóbal y Caracas, ninguno de ellos inscritos en couch, pero todos dispuestos a recibirnos. De ahí en adelante seguimos utilizando couch en cada ciudad a la que llegamos de Venezuela. Descubrimos que no sólo era una red para ahorrar en hospedaje o en nuestro caso en duchas, sino que más bien era una red de viajeros. Todos los que nos hospedaron son viajeros, algunos por temporadas, otros de espíritu, pero con las venas llenas de aventura. Después de tan hermosas experiencias, seguimos haciéndolo en el resto del continente.

Hoy, con casi cuarenta referencias hemos compartido con todo tipo de personas, desde grupos de jóvenes hasta familias con niños y personas solitarias, que de igual forma nos han ayudado a seguir nuestro camino. De hecho, hoy estamos en casa de Lu y Xavi, una pareja de argentinos que conocimos en casa de Ana, el día de nuestra despedida de Maracaibo, con los cuales nos hemos ido reencontrando en varias latitudes.

Hace poco nos decían que no utilizaban couchsurfing, pues les  parecía una comunidad de fiesta, y bueno, aunque nos gusta la fiesta, lo más importante en couch es compartir y el respeto. En couch nadie impone nada, es una red de viajeros para viajeros.

Hemos preguntado a nuestros anfitriones si alguna vez han tenido algún tipo de problema y todos nos contestan lo mismo: Nunca.

Si piensas usar esta red, recuerda que la comida en la nevera es de tu anfitrión y cooperar con el papel de baño. Muchas veces los anfitriones son en exceso amables, pero uno no debe de abusar, se trata de compartir.

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