Monthly Archives: November 2013

Sábado de danzas

El sábado no se celebra el día de la danza, pero parecierá que de eso se trato todo el día =)

Muy temprano teníamos que estar en capital para ver a una clienta a la que le estamos haciendo un proyecto web. Nos encanta verla tan entusiasmada.
Los sábados, en Av. de Mayo, hay un escenario y puestos de comida o de diferentes cosas. Cada sábado hay un país invitado. El sábado pasado fue de Suecia, vimos algunos bailables y me compré un libro de simbolos celtas. Esta ocasión, el país era Rusia y aunque los puestos no eran tan atractivos, las presentaciones fueron muy bonitas.


De ahí fuimos a la feria artesanal de San Isidro. Nos habían platicado mucho de ella y aunque estuvimos poquito, nos gustó el aire de “pueblo” que tiene. Hay gente que nos dice que más que aire de pueblo, es que es muy “fresa” o “cheta”, la verdad es que sí y aunque la Iglesia no tiene nada de colonial, más bien es gótica, nos recuerda a Tepoztlan, debe ser cosa del aire…
Más tarde teníamos una cita con Lu en la UNGS, pues se iba a presentar de nuevo la coreografía que armó con sus compañeros de danza integradora, así que de danzas rusas, pasamos a danzas folcloricas de Argentina.
Les digo, que la vida nos trata muy bien.


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Paseando por Buenos Aires

Desde que llegamos a Argentina estuvimos evitando la capital, la famosa ciudad de la furia.
Somos chilangos, nacidos, criados y mal criados en la misma “caotica” ciudad y como buenos quilomberos nos gusta tener más cosas que hacer, que tiempo.
Hemos ido y venido en tren, subte, micro y metrobus; caminado las largas caminatas que proporciona una bonita ciudad como Buenos Aires. Estaremos unos días por acá, pero ya planeamos el cambio de frontera y “estrenar” un país más: Uruguay :)
Estas son unas fotos de los últimos días:

¡Gracias por compartir!
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Experiencia couchsurfing

Celebración de la Amistad 1

En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre. En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por…
-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.
Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

Galeano, Eduardo. Libro de los abrazos.

Es difícil decir cuantas llaves hemos tenido a lo largo de tres años, llaves de extraños que se convirtieron en entrañables, a todos ellos con mucho amor les dedicamos el texto de Galeano, las llaves que nos salvaron.

Cuando viajé a Europa, allá por el 2007 intenté usar la red de hospitality club para ahorrar unos cuantos euros a mi bolsillo. Sólo mandé una vez y temo que la falta de foto en mi perfil y mi nula experiencia hicieron que yo no tuviera ninguna experiencia y abandoné esta página. Al final casi todo el tiempo me quede en casas de amigos, familiares, amigos de familiares y nuevos conocidos.

Cuando iniciamos este viaje, Pedro abrió un perfil en couchsurfing, sabíamos que viajaríamos al menos un año y no conocíamos a nadie que viviera en centro o Sudamérica, así que utilizar couchsurfing sonaba como una buena opción. Dentro de la página está la opción de ser anfitrión, de mostrar los lugares o tomarse un café.

Subimos una foto de nosotros, los datos más relevantes de nuestro viaje y decidimos enviar nuestra primer solicitud de couch en Nicaragua, no sabíamos nada del país del ron, pero nos asustaba. Eramos ignorantes y crédulos de los medios.

La persona a la que se la enviamos, nos respondió que por seguridad no recibía a nadie que no tuviera referencias -Cuando te hospedas con alguien, éste deja referencias de la experiencia, calificándola como positiva, neutra o negativa- Nos sentimos desolados y le escribimos que entendíamos sus razones, al final somos extraños a los que se deja entrar en casa, pero que era una pena y eso nos hacía pensar que no había opciones para nuevos integrantes. Al final, Nicaragua lo disfrutamos muchísimo. Nos encantó.

Cuando llegamos a Costa Rica, un amigo de la familia nos esperaba. Teníamos varias bolsas con ropa sucia y no sabíamos que hacer. Costa Rica es un país caro y cada lavadora costaba no menos de 8 dólares… Así que volvimos a usar cocuh y en la petición pedíamos una lavadora, creímos que sería más fácil que alguien durante el día nos prestara su lavadora. Nos respondió Orlando, un mexicano de Tijuna que estaba de intercambio. Y como nuestra primera experiencia fue de lo mejor. Ese mismo día comenzamos a planear un viaje hacia un pueblo indígena. A la semana siguiente nos mudamos afuera de su casa y durante un mes estuvimos compartiendo con él, sus compañeros de casa y vecinos.

Después nos seguimos manejando por nuestra cuenta, hasta que teníamos que cruzar a Venezuela.  Otra vez teníamos miedo de la inseguridad. La página de la embajada mexicana en Venezuela te pedía tus datos al ingresar a territorio. Nos preocupamos y decidimos escribir solicitudes. Ana nos contestó. Pensábamos pasar dos o tres días en Maracaibo, pues las ciudades grandes, generalmente son más problemáticas, pero nos sentimos tan cómodos y contentos con la gente que conocíamos, que al final nos quedamos dos semanas. Gracias a las amistades de Ana conseguimos hospedaje y familias que nos enseñaran y explicaran como funcionan las cosas en cada lugar al que pasamos: Mérida, San Cristóbal y Caracas, ninguno de ellos inscritos en couch, pero todos dispuestos a recibirnos. De ahí en adelante seguimos utilizando couch en cada ciudad a la que llegamos de Venezuela. Descubrimos que no sólo era una red para ahorrar en hospedaje o en nuestro caso en duchas, sino que más bien era una red de viajeros. Todos los que nos hospedaron son viajeros, algunos por temporadas, otros de espíritu, pero con las venas llenas de aventura. Después de tan hermosas experiencias, seguimos haciéndolo en el resto del continente.

Hoy, con casi cuarenta referencias hemos compartido con todo tipo de personas, desde grupos de jóvenes hasta familias con niños y personas solitarias, que de igual forma nos han ayudado a seguir nuestro camino. De hecho, hoy estamos en casa de Lu y Xavi, una pareja de argentinos que conocimos en casa de Ana, el día de nuestra despedida de Maracaibo, con los cuales nos hemos ido reencontrando en varias latitudes.

Hace poco nos decían que no utilizaban couchsurfing, pues les  parecía una comunidad de fiesta, y bueno, aunque nos gusta la fiesta, lo más importante en couch es compartir y el respeto. En couch nadie impone nada, es una red de viajeros para viajeros.

Hemos preguntado a nuestros anfitriones si alguna vez han tenido algún tipo de problema y todos nos contestan lo mismo: Nunca.

Si piensas usar esta red, recuerda que la comida en la nevera es de tu anfitrión y cooperar con el papel de baño. Muchas veces los anfitriones son en exceso amables, pero uno no debe de abusar, se trata de compartir.

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