A pocos días en Perú

Llevamos pocos días en Perú y ya tenemos historias que contar. Salimos de Ecuador por la frontera de Zumba- La Balsa. Al llegar al río que divide ambos países notamos lo poco usada que es esa vía, pues no había nadie y en cuanto llegamos todos voltearon a vernos.
Para empezar nuestra primera sorpresa fue que México necesita visa consular. Cuando nos dijo nos agarro de sorpresa y además sin poder regresar a Ecuador, pues hasta los últimos segundos le exprimimos a la visa de turista.

El encargado hizo unas cuantas llamadas y al parecer sólo era su versión la que no estaba actualizada. Ya ven mexicanos, eso nos pasa por no andar más acá en el Sur.

Tan sólo tuvimos que llenar la tarjeta andina, la cual estuvo sellada por la policía. En menos de cien metros estaba todo. Les digo que es muy pequeña.
Seguimos nuestro recorrido después de obtener 120 días pa pasear en Perú. Esta vez tenemos un itinerario un poco más programado. En Enero tenemos que estar en Lima.
La idea de pasar un cumpleaños en la selva es excitante, así que nos dirigimos hacia Chachapoyas.
Nos hemos vuelto muy buenos para encontrar lugares bellos, cerca de ríos para pasar el rato. Almorzamos y después de un refrescante baño continuamos la travesía.
Sabíamos que por el estado de las carreteras (asfalto y terracería) y la hora no alcanzaríamos a llegar hasta Chachapoyas. Unos chicos argentinos que conocimos en Ecuador nos dijeron que en las casetas o peajes era la opción, pues en muchas ocasiones hasta ducha tienen.
Nos detuvimos en el primer peaje. Casi cinco soles menos. Debido a que está en construcción la vía es libre. #win
Pasamos ahí la noche rodeados de niños que asombrosos nos preguntaban de dónde veníamos, a dónde íbamos, admirados por conocer una casa rodante.
Uno de los patrulleros de caminos nos confirmo que los peajes son seguros, que en la patrulla de caminos llevan desde llantas de refacción hasta colchón por si hay que pasar la noche en las oficinas. Nos parece bastante correcto que si te cobran las carreteras sepas que alguien te puede auxiliar.
A la mañana siguiente salimos temprano, queríamos llegar y sólo nos faltaban tres horas de camino. A los pocos kilometros la camioneta, Xochipillo se apago. Prendió de nuevo y volvió a apagarse. ¡La bomba de gasolina!

Detuvimos un auto y muy amablemente llevaron a Pedro hasta el siguiente peaje. Mientras Gurú y yo pasamos de los peores calores de la vida, viendo pasar a milimetros de Xochipilli trailers enormes a gran velocidad. Nos quedamos un rato sentados esperando que Pedro volviera y en 40 minutos, ahí estaba con una grúa que nos llevaría al mecánico del siguiente poblado: Pedro Ruiz totalmente gratis. Parte de los servicios que otorgan los caminos en Perú.

Por ser domingo fue complicado conseguir un mecánico ya no digan que quisiera trabajar, que estuviera. Al parecer fue un buen día para pasear…

Por fin conseguimos que un electrico quisiera echarle la mano. Efectivamente era la bomba de gasolina. Una vez más va pa abajo el tanque de gasolina.

Las horas pasaron
siguieron pasando
Pedro y el Sr. Antonio se peleaban con el tanque, primero no lo podían abrir, luego la bomba vieja servía pero ya no tan bien, la nueva estaba pa la basura. Entre dimes y diretes y buscando encontrar la mejor solución se nos fue todo el día y nosotros a pie de carretera sufriendo el calor.
Pasamos ahí la noche. Nos hemos dado cuenta que cuando pitan los transportes en Perú es para decir “quítense que voy tendido y no me quito”. Entre más al sur, más salvajes pareciera.
Una señora que vi que ya llevábamos buen rato ahí nos regalo panes y una grata compañía. ¡Ya ven como siempre hay gente linda!

A la mañana siguiente de nuevo a lo mismo, pero está vez terminó pronto. De pronto los ahorros pasaron a ser el pago del Sr. Antonio. Nosotros que nos creíamos listos por haberla cambiado antes de que fallara…
Tomamos camino y es uno de los paisajes carreteros más bellos que hemos visto. Paramos inmensos más verdes que en Ecuador. ¡Vaya viaje y qué vista!

Ahora estamos en Chachapoyas un pequeño pueblito que parece que se detuvo en el tiempo. Cuentan entre sus datos turísticos con un montón de balcones. Lástima que no haya mariachis. Pa mí balcón y mariachi son la pareja ideal.

Investigamos el paseo hacia Iquitos. No estamos seguros. Sólo en pasajes serían 200 usd, pues Xochipilli se queda aquí y nosotros iríamos hasta Yurimaguas en los famosos buses de la muerte. Podríamos dejarla en el puerto, pero mucho nos han hablado de la inseguridad en Perú y no tenemos la menor intención de corroborarlo.
La pena más grande es que nuestra moneda mexicana que cada día se devalúa más =(

Después de poner un poco de orden en nuestros pendientes mañana ya iremos a conocer los alrededores:
Kuelap, una fortaleza inca y la tercer cascada más grande del mundo: Gocta.

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