Monthly Archives: October 2011

Directo y sin escala a la playa

Mompiche
Mompiche

 

Pedro y Gurú

Teníamos sólo un mes para terminar de conocer el país, así que debíamos apresurarnos. Nos habían recomendado una playa más al norte, pero el tiempo no nos daba, así que empezamos más en medio. La primera fue Mompiche, nos habían dicho que fuéramos hasta el último hotel y que el dueño era buena onda, de hecho pasamos la noche ahí.

La playa no es de lo más lindo que hayamos visto, sobretodo por el muelle que construyeron para que el mar no se lleve las construcciones, en lugar de haber hecho las construcciones ¡tan cerca al mar!. Le dimos algunas vueltas al pueblo, pero sabíamos que la siguiente semana era feriado largo y queríamos estar en alguna feria de artesanías. Algo nos dijo a la siguiente playa y nos fuimos de una.

Llegamos a Canoas en domingo y se notaba el ajetreo, el miércoles de la siguiente semana sería la feria artesanal y no teníamos mucha producción, así que en tres días sabíamos podíamos dedicarnos a hacer taller y tener más cosas que ofrecer.

Lo primero que hicimos fue comer encocado de camarón. ¡Uf! qué platillo tan delicioso. Ese fue nuestro premio por anticipado de una semana de trabajo pesado. Buscamos un lugar para estacionar y justo enfrente de una casa, el Sr. Jesús, muy amablemente nos invito a quedarnos. Decía que a el le gustaba hacer el bien.

Ya comidos y sabiéndonos en un lugar seguro le dimos algunas vueltas al pueblo y era mucho más grande. En el camino conocimos a Paloma y Emilio, una pareja de ciclistas que salieron de Cuzco y van hasta México. Le contamos que el Sr. Jesús tenía varias palapas al frente de su casa y que incluso nos las había ofrecido para acampar, así que si querían ahí estaban.

A la mañana siguiente no sólo eran Paloma y Emilio, también había tres carpas más! jajaja. Una pareja de ex-ciclistas (dejaron de serlo, pues adoptaron un perro y en algún momento el perro cayó abajo de las ruedas y se rompió la pata, así que adiós bicicletas y a cuidar al perro- eso es responsabilidad y no regalarlo-) con camino hacia el norte y otra pareja de argentinos: Paula y Stefan. Al partir las dos primeras parejas nos quedamos a hacer taller los otros cuatro restantes y así pasamos los días hasta el miércoles, fecha con la cual comenzaba el puente largo por día de muertos.

Elena y Gurú disfrutando el mar

La semana se nos paso rápido y antes de lo que creíamos ya estaban las calles cerradas y lleno de gente. Dependiendo el lugar, para las artesanías hay que pagar o no. En esta ocasión teníamos que pagar un dólar por día. De miércoles a domingo.

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Quilotoa, volcán con laguna a casi cuatro mil metros. ¡Wow!

Llegamos y nos cobraron por entrar, si mal no recuerdo, dos dólares. Del lado derecho está el Quilotoa y del izquierdo varios hotelitos y tiendas, todo muy sencillo. Así serán unos trescientos metros. Al descender de Xochipilli nos percatamos del frío que se sentía a pesar de no ser un día nublado. ¡Casi cuatro mil metros sobre nivel del mar!  Desde Mérida, Venezuela no subíamos tanto.

Seguimos el sendero, ya muy abrigados y comenzamos a ver ela GRAN laguna que se formó en este volcán hace casi 300 años. Es impresionante lo grande que es, mágico y atrapante.  Pedro se había lastimado el tobillo el día anterior, así que no descendimos hacia el poblado que se encuentra a orillas de este enorme lago, sólo lo admiramos largos ratos, pero al parecer la caminata es de 3 horas, hay que tener en cuenta la altura y que puedes sentirte cansado fácilmente.

 

A la hora de preparar el almuerzo conocimos a un equipo de turismo de Ecuador, estaban haciendo promocionales y nos invitaron a participar en uno. Así que mientras cocinábamos, platicábamos y dimos nuestro punto de vista de Ecuador, sin duda un gran país con lugares hermosos por conocer.

Desafortunadamente fuimos víctimas del mal de altura, la cabeza nos quería estallar, ya ni nos acordábamos que existía el mal de páramo, como se le conoce en Venezuela. Según el país le llaman de diferente manera, en Perú y Bolivia venden unas pastillas que son mágicas, pero la mayoría de la gente masca la hoja de coca. Ni siquiera terminamos de ver una película después del atardecer y sentíamos mucho dolor y frío, vaya tontos, debimos haber llevado hoja de coca para preparar un té.

Podríamos decir que fue de las peores noches del viaje, pero ahora que ya aprendimos, ya sabemos que lo mejor es subir poco a poco para no descompensar al cuerpo. Logramos dormir, pero el malestar continúo, así que a la mañana siguiente reiniciamos el viaje hacia la costa de Ecuador.

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Camino al Quilotoa

Aquí pasamos la noche =)

Llegar al Quilotoa nos tomo casi un día y no es por lo retirado que se encuentre de Quito, que sí un poco, sino porque al salir no nos dimos cuenta que había dos caminos, e hicimos el largo como bien podrán imaginarse.

Vista de la ruta. Andes.

Todo empieza cuando al salir de Quito entre nostalgia y alegría,  tardamos más de lo previsto, pero el camino nos llamaba y decidimos salir ese mismo día. Según nuestros calculos y datos, al anochecer estaríamos en la laguna del Quilotoa. Fuimos preguntando si íbamos por el buen camino y ahora sabemos que eso depende de cada uno, jajajaja, pero bueno, hicimos caso a las indicaciones… El camino es hermoso, eso no hay que negarlo, es cruzar los Andes desde otra perspectiva, más por en medio. Muy verde y mucha agua, así que al atardecer nos detuvimos a comer y a pasar la noche cobijados por las estrellas, pues se veían muchas, muchísimas.

Al amanecer nos terminamos de dirigir a nuestro destino, Quilotoa, nos habían dicho que no te la puedes perder. Teníamos muchas expectativas. El lugar donde fue sepultado el último inca. Un volcán que estuvo activo hasta el siglo XVIII, cuenta la leyenda.

 

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Adios a Quito

Salimos de Quito queriendo tomar ruta de nuevo hacia el sur, aún así fue un momento melancólico. El internet es un medio tan frío aparentemente y cuando nos quitamos el miedo de compartir, regala hermosas experiencias. ¡Gracias infinitas Andrés, María José, Gastón, Lola y todos esos hermosos cachorros!

 Cuando llegamos a su casa, Lola estaba encinta y vivimos todo el embarazo. Cuando nos fuimos al Oriente, pensamos que al regresar los cachorros ya estarían, pero no, Lola nos espero y al día siguiente de nuestro arribo tuvo varioscachorritos. Ora sí que fuimos sus padrinos.
Lola, Gastón y Gurú
¡Chamuzcado, el gato!
Cachorritos

 

Lola y sus chicos ;)

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Baños, termales en una quebrada.

Siendo una zona rodeada de agua, es natural que haya ríos y cascadas, paramos en un pequeño pueblo llamado Río Verde, no tiene nada de especial y todo a la vez, es callado, tranquilo, con senderos y cascadas que observar. Hay una caída muy larga a la que llaman algo del Diablo y desde los alrededores se puede ver, incluso las agencias turísticas te venden el boongie para ver más de cerca.

Seguimos el viaje hacia Baños, nos había hablado tan bien de ella, que ya queríamos disfrutarla. Baños queda en un despeñadero, así que sus fronteras son bastante claras, pues en los demás costados, sólo hay inmensos volcanes que aún siguen activos. Es curioso ver como en Ecuador hay mucha señalización de hacia donde correr en caso de erupción y es que Baños al menos tres veces ha sido presa del volcán. Eso sí, de aquí es una de las vírgenes más celebres por milagrosas, pues afirman que ella es la que logra que no desaparezca Baños en cualquier erupción.

Justo al lado del velo de la virgen, un especie de santuario, hay un balneario de aguas termales. Cuesta tres dólares en la noche y es ideal para irse a relajar y directo a dormir. Hay al menos dos grandes piscinas con agua MUY caliente y hay varias regaderas y piscinas más pequeñas que tienen agua fría para poder disfrutar del calor.

La ciudad en sí es MUY bonita y fue los primeros lugares que tomamos propaganda turística para adornar la camioneta.

Nuestro paseo por Baños fue de los más bonitos.

De camino por XXXX pasamos a almorzar, ¡Qué rico es hablar de comida! Está zona es más cara que el resto de Ecuador, pero bien vale la pena. Probamos una crema, pero en la crema no está el detalle, sino que te sirven bien sea un plato de platanos fritos, tipo deshidratados o un plato de canguil, como se le conoce aquí a las palomitas o pop corn. Nunca hubiera pensado en ponerle palomitas a una crema, pero créanme que sabe muy bueno. De segundo plato probé encebollado, el cual es  una especia de sopa de pescado con mucha cebolla morada. ¡Deliciosa! Después de está ocasión, siempre que tenía hambre pedía un encebollado y es que hay platos a los que se les siente lo nutritivo y energético y los encebollados son lo más de lo más.

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Amazonia Ecuatoriana

Para salir de la cotidianidad y conocer un poco más decidimos en lo que algunos proyectos terminaban de cuajar, irnos a la Amazonia ecuatoriana.

Llenos de bendiciones y con un contacto en El Coca partimos hacia Oriente. Gurú de llevar una vida de citadino y al cruzar los Andes, volvió a vomitar. No lo hacía desde Venezuela, pero bueno, es cosa de volverse a acostumbrar al páramo.

Llegamos al Coca y le hablamos a Carlos, un chico realmente buena onda que nos ofreció su casa. Él realiza trabajo para la UNESCO y trabaja con las comunidades del amazonas de Ecuador. Conocimos a parte de sus amigos y pasamos grandes momentos con ellos. Incluso hubo la oportunidad de viajar hasta la frontera con Perú por el río Napo en un deslizador, lástima que al final sólo había un cupo y seguimos siendo dos.

Aún así fuimos a bañarnos al río y mientras chapuceábamos felices alguien se robo nuestros zapatos. Los míos estaban más viejos que bueno, ganas de hacer la maldad, los de Pedro y Carlos habían sido comprados esa misma tarde, pero al menos era basura china de sólo un dólar. Otros de los chicos perdieron zapatos de mejor calidad, pero no queríamos pasar la noche ahí con policías para resolverlo y nos fuimos.

El Coca es la ciudad frontera con el amazonas, el río Napo es la división y el medio de comunicación. Ya en el Coca probamos los famosos gusanos de palmito y un pescado empapelado que no pudo estar más exquisito. Hay “taxis acuáticos” pero el problema es que son lentos, así que se necesita tiempo para conocer bien la zona.

Los gusanos del palmito, sí, donde haya palmito, al caer llega la larva, se hace gusano y toda su vida se alimenta de palmito, así que no hay que dudar de su alimentación, es bastante saludable. El sabor es un poco grotesco, hay quien se los come vivos, pero nosotros los preferimos asados. El sabor era parecido al de los cheetos de queso, pero al morderlos derraman un aceite que es un poco desagradable, no de sabor, sino de consistencia. Es parecida a una fritura.

Las moscas culonas son más de la zona selvatica de Colombia, pero la señora que nos ofreció los gusanos, también tenía las moscas. Sólo probamos un par.

Del pescado empapelado no tenemos foto, pero es uno de los platillos más deliciosos que hemos probado. Sin aceite, sin freír y absorbiendo el sabor de la hoja de platano

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Misahualli, más de la selva de Ecuador

Al abandonar El Coca, nos dirigimos hacia el sur, de camino les dimos aventón a dos chicos argentinos, Belem y Emilio, los cuales ya habíamos cruzado días antes. Fuimos a Misahualli y después de dejarlos en un hostal, nos quedamos preparando la cena justo afuera. Momentos después una camioneta se detuvo, era otra pareja, una francesa y un ecuatoriano que quieren hacer el viaje hacia el norte y nos preguntaban sus dudas sobre el viaje y en menos de cinco minutos nos ofrecieron su casa para pasar la noche. Así de sorpresiva y buena es la vida =)

Siento no recordar sus nombres, pero sus hechos no los olvidamos. Platicamos un poco de la situación, de cómo migración y aduanas es un problema, ella por ejemplo había contratado un container para traer sus cosas de Francia y aún no podía bajar las cosas, pues todo el tiempo se cambiaban las leyes y jurisdicciones y bueno, ahí estaban sus cosas. Tan cerca y tan lejos a la vez.

Queríamos ir a Isla de Monos, pero nos dijeron que había llovido bastante, así que los monos se habían ido.

Durante la noche de nuestro arribo nos percatamos  de varios changuitos-monos que hacen show por comida, sí, sin que nadie les ordene nada, los monitos muy listos ya saben que a los turistas les pueden quitar lo que quieran y ni quien los agarre, así que sujete bien su cámara, jajajaja.

Por la mañana fuimos al río a nadar. Es muy divertido que a Gurú le guste tanto el agua. Ora sí que nos divertimos los tres. Más tarde dimos una vuelta más por el pueblo, en un lugar donde compramos un montón de semillas (la idea era recolectarlas, pero sólo teníamos dos semanas para este viaje, así que había que apresurarnos),entró otro de los monitos de la plaza, tranquilamente, como en su casa, incluso la dependienta lo llamaba por su nombre y todo. Sólo por eso valió la pena comprarlas en ese lugar.

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