Monthly Archives: June 2011

Vuelta al Caribe

Nuestro viaje empezó el 14 de julio, dimos un pequeño recorrido por el sur de México. Primero por el estado de Chiapas y subimos hasta Yucatan. De ahí, nuestra primer playa oficialmente fue en Cancún. En la zona nos quedamos más de un mes, desde Cancún, Playa del Carmen y la Reserva de Si’an Kaan. Bajamos por Belice, Guatemala y seguimos toda la ruta de la panamericana. Vivimos en Puerto Viejo, una playa en el Caribe de Costa Rica y nuestro primer encuentro con Colombia fue en su costa atlántica y en Venezuela seguimos el mismo recorrido. Así que nos dimos cuenta que en la parte continental ya le habíamos dado la vuelta al Caribe. Desde México hasta Venezuela.

Conocimos una playa muy cercana al poblado de Playa Caribe, pero no pudimos pasar ahí la noche, pues nos comentaron que no era conveniente. La playa era casi sólo nuestra y unos pescadores nos regalaron un par de pescados que fueron el menú del día. Al día siguiente fuimos “hasta” Playa Medina. No sabíamos si ir, pues la gente nos decía que quedaba “hasta” allá, como si se tratara de algo muy lejos, pero en menos de una hora ya estabamos allá. Playa lindisima, pero el agua estaba bien fría.

En dado momento dudamos en ir, pero fue cerrar un ciclo. No sabemos cuando volveremos a ver el Caribe, ni desde que perspectiva, tal vez sea en Venezuela, Colombia o incluso hasta nuestra vuelta a México.

Decidimos despedirnos del hermoso Caribe que nos acompañó casi un año de recorrido bañándonos con sus aguas calientes en diferentes lugares de nuestro hermoso continente. Para Elena el lugar más lindo del Caribe en Sian Ka’an, playas muy vírgenes que invitan a nadar desnudo, para Pedro el color del azul de Cayo Sombrero será difícil de superar.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

La costa oriental venezolana

Después de Caracas decidimos continuar por la linea costera hacia el Este. Habiendo bajado desde Cancún, México, nos resulto demasiado tentador llegar hasta la Península de Paria y completar así la vuelta al Caribe.
Nuestra primer parada fue Barcelona, una ciudad muy fea y peligrosa. Afortunadamente contamos con la ayuda de la policía, que nos permitió pernoctar justo enfrente de un módulo de vigilancia. Como ahí no hay absolutamente nada que ver, al día siguiente nos encaminamos hacia Cumaná, pasando a desayunar primero a Mochima. Íbamos con la idea de quedarnos ahí, ya que unos amigos nos habían recomendado el lugar; pero llegamos entre semana, y los lugares que valen la pena visitar son las islas, por lo que se debe abordar lancha, y como no había muchos visitantes la venta era imposible, así como nuestras aspiraciones de quedarnos ahí.
Llegamos a Cumaná, un puerto importante durante la Independencia de Venezuela al servicio de las tropas bolivarianas. La ciudad no conserva mucho encanto (si es que alguna vez lo tuvo) y decidimos continuar hasta la parte occidental de la Península. En Caracas ya habíamos contemplado la opción de visitar Isla Margarita, pero la temporada era alta y el costo del ferry muy costoso, por lo que lo más cerca que podríamos estar de ella serían las playas cercanas a —. Ahí pasamos la noche, y al día siguiente seguimos costeando hasta Río Caribe, claro está que no sin antes ser detenidos por una alcábala o retén militar. “Joven, ustedes hacen artesanías? Me regala una?” -“No puedo regalarlo, porque de esto vivo, pero puedo darle un buen precio” -“Ahorita cuadramos para que me la regale… Porque no tiene la placa en su lugar?” .”Me la intentaron robar, y por esto está en el tablero y no en la defensa” -“Pues eso es multa! Me va a tener que acompañar al cuartel…” Y se imaginarán el resto. Al final, nosotros no cedimos, y cuando llegó el capitán y entendió la situación nos dejó ir. El caso es que los elementos de seguridad de Venezuela (policía, ejército, armada) brillan por ser de los más asquerosos de Latinoamérica. Que contraste entre las bellezas de lugares y de personas, y la inmundicia de sus “guardianes”.
Regresando a Río Frío, a nuestra llegada cumplimos ¡20,000 kms. recorridos! y pasamos ahí la noche. Éste es un pueblito más bonito y acogedor. Nuestra intención era pasar la noche en una de sus playas cercanas, sin el bullicio de la gente, pero resulta que el lugar que habíamos escogido era la playa de desembarco del trasiego de narcóticos, por lo que la zona era muy caliente. Así, no tuvimos más que devolvernos a pasar la noche fuera de un hotel. Al día siguiente decidimos ir lo más al Este de la Península que pudiéramos, y llegamos a Playa Medina por recomendación de un lugareño. Esta playa es hermosa, y como llegamos entre semana, no había nadie de gente; se nota que es muy visitada en temporada, ya que tiene bastantes restaurantes y palapas en la playa. No pudimos continuar más al Este, ya que las carreteras empeoraban a cada tramo; por lo que hasta aquí llegábamos, a sólo unos cuántos kilómetros del Delta del Orinoco y del fin (al menos continental) del Caribe.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Pequeña remembranza centroamericana

Nuestro paso por Centroamérica fue vivir un poco su historia, su pasado, su presente. Debemos ser humildes y aceptar nuestra ignorancia, teníamos una vaga idea de lo que sucedía, pero hasta llegar ahí, convivir con su gente y enterarnos ya sea por escritos o por la viva voz de la gente fue introducirnos en una América casi desconocida. Como americanos, Centroamérica figura dentro de las regiones más desconocidas por nosotros. Pareciera que esa región no es más que un puente entre el Norte y el Sur, un lugar por el que hay que cruzar si se desea llegar a México o a Argentina; a lo más, en el discurso reconocemos el Canal que le ha dado tanta fama a su país, reconocemos a un Sandino, a un Darío o a una Rigoberta. Sin embargo, esta región privilegiada del mundo encierra demasiada historia, demasiada riqueza y cultura.
Es muy curioso como en un espacio tan pequeño (geográficamente hablando) se den diferentes tipos de personalidades, sin duda no podemos generalizar, pero en cada uno se definía más que un centroamericano, un hondureño, guatemalteco, salvadoreño, nicaragüense, costarricense y panameño, es más, al beliceño se le considera más isleño que como una nación propia. Incluso entre muchos de ellos aún viven las rencillas del pasado o del presente. Tan pequeño y tan desunido a la vez…
Los territorios que hoy constituyen Centroamérica fueron habitados, hasta lo que hoy sería el norte de Nicaragua, por poblaciones pertenecientes al grupo maya. Copán, en Honduras, es el claro ejemplo del esplendor que tuvieron estas culturas antes de la llegada de los europeos; ya en el siglo XII esta región vivía su máximo esplendor. Más al sur de Ometepec, las culturas nativas tuvieron un florecimiento menos acelerado y más tardío; sin embargo, por lo general, sobrevivieron mejor la llegada de los conquistadores, como los Bruncas en Costa Rica, o los Bri-Bris del norte de Panamá. Los primeros incluso celebran el año nuevo gregoriano no como el advenimiento de una nueva revolución de la Tierra alrededor del Sol, sino como un recordatorio de la lucha que ellos, como pueblo, han tenido que librar históricamente en contra del blanco, del europeo. Así, su fiesta más importante gira alrededor del acto emancipatorio: representan al español con un toro, el cuál en un primer momento mata a todos los varones de la villa; sin embargo, después de que el último hombre ha “muerto” -que siempre es el más anciano de ellos- las mujeres los reviven alimentándolos, dándoles nueva vida para poder acabar con el conquistador. Después de revivir a uno por uno, y ya que todos volvieron a la vida, se abalanzan contra el toro quemándolo, representando de este modo su victoria -al menos cultural- sobre los españoles. Esta fiesta dura tres días y se le conoce como la “Fiesta de los Diablitos”
Aún queda muchas dudas sobre por que si Costa Rica y Panamá viven está época de bonanza y los ticos con su fama de ser tan amables, ecologistas y demás, no se consideren parte de Centroamérica. No al menos para las relaciones con sus países vecinos. Costa Rica es uno de los países más caros tal vez de toda América. Muchos nicas, como se les llama a los nicaragüenses, llegan a hacer trabajos que los ticos no quieren hacer. Sin embargo, aún siendo países vecinos, el racismo es impresionante.
La ansiada vida yanqui de los salvadoreños es un caso digno de mencionar, creo que fuera de Estados Unidos, nunca había visto tantos centros comerciales, al menos no de ese tamaño. El Salvador es el país más pequeño de la región cuenta con un gran despegue económico y cultura, su principal entrada de dinero son las remesas. Los maras comenzaron como un grupo de inmigrantes en Estados Unidos que al regresar a casa decidieron empezar a cobrar “renta” a cambio de no hacer daño a los pequeños empresarios salvadoreños. Este país fue cede de las investigaciones militares y de inteligencia yanquis en la región (de hecho, este país cuenta con la embajada norteamericana más grande de América Latina); también fue desde ahí que se orquestaron las diferentes intervenciones, golpes de estado y sucesiones presidenciables de toda la zona, siempre, como lo es todo coloniaje, en pro de los intereses del imperio económico norteamericano.

Centroamérica, como territorio moderno post 1492, nace como una dependencia del Virreinato de la Nueva España. A su paso los españoles no encontraron las riquezas anheladas, no al menos en la cantidad que esperaban, pero sí encontraron una selva espesa difícil de habitar con relativamente pocos indígenas, por lo que nunca desempeñó un papel protagónico como colonia de la metrópoli. Con la Independencia de la Nueva España en 1821 todos los territorios centroamericanos, menos Panamá que pertenecía a la Nueva Granada, pasaron a constituir México; sin embargo la unidad no duró mucho, y cuando Iturbide formó el Imperio Mexicano, Centroamérica se constituyó como nación independiente, naciendo así la República Centroamericana.
La República Centroamericana tampoco duró mucho: habiendo sido Guatemala la provincia más favorecida económicamente durante la colonia, el resto de los territorios –Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica- tuvieron recelos de que el mismo destino les depararía permaneciendo como República, por lo que, una por una, fueron proclamando su propia independencia. Así, para la tercera década del siglo XIX cada provincia centroamericana se constituía como nación independiente. Esto fue aprovechado por las grandes empresas transnacionales como United Fruit Company, donde a cambio de un “progreso” les pidieron sus tierras para convertirlas en “repúblicas bananeras”. Erosionando sus tierras y creando una sobreproducción.
Panamá y Belice, cada uno en un extremo, tienen historias diferentes. Belice como una zona alejada del Virreinato de la Nueva España fue colonia inglesa. Incluso, para la historia en Belice, los ingleses los defendieron de la colonia española y hasta 1989 les otorgaron su independencia. El caso de Panamá es especial, ya que su independencia no se opera como un movimiento en contra del colonialismo, sino que tuvo otra génesis. Perteneciente al Virreinato de la Nueva Granada, Panamá y Colombia se emancipan de la metrópoli con la victoria de Simón Bolívar. Para finales del siglo XIX varias potencias occidentales, como Estados Unidos y Francia gestionaban la concesión de una parte del territorio para la construcción de un canal que uniría el Océano Pacífico y Atlántico. Esto sucedía en la última década de ese siglo. En una primera instancia se pensó en el gran Lago de Nicaragua que cruza de ambos lados, pero este país se negó. Colombia también se negaba a conceder el paso, pero el imperialismo tenía un as bajo la manga, sólo dos años después de que les es negado el permiso, el actual territorio de Panamá declara su independencia de Colombia -ayudados, obviamente, por los Estados Unidos, quienes ofrecieron su acostumbrada “protección”. Estados Unidos tuvo bajo su poder el canal hasta 1998, donde después de muchos levantamientos, deciden dejar en manos de los panameños el canal que les pertenecía. Ambas naciones aún son muy jóvenes en realidad.
Este intervencionismo estadounidense se repite en el territorio a todo lo largo del siglo pasado: Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala sufren intervenciones de ese país. Como visionariamente dijo Simón Bolívar: pareciera que ese país, en nombre de la libertad, estaba predestinado a sembrar de miserias nuestra hermosa América.
También pareciera que entre más pobreza y necesidad pasen los habitantes, su proyección artística fuera mayor. Así, Rubén Darío es considerado uno de los máximos exponentes de la literatura latinoamericana. En cambio, Costa Rica y Panamá que en la actualidad cuentan con bastantes espacios para la expresión, aún no pueden ser llenados por los talentos nacionales. Centroamérica como pueblo guerrero ha vivido un esplendor cultural y emancipatorio poco conocido: las luchas políticas de Honduras, la revolución nicaragüense, la guerrilla en el Salvador que en México es firmada la paz con los acuerdos de Chapultepec. De todos estos movimientos aún encuentras personas que te relatan como es vivir en guerra, escondiéndose, huyendo muchas veces de su país con el temor de ser un número más de los muertos.
Hablando de Centroamérica como un espacio geográfico (y no sólo político o económico) cuenta con una diversidad espectacular de lugares y ecosistemas: desde villas indígenas, hasta grandes ciudades llenas de rascacielos, playas paradisiacas y bosques lluviosos pasando por la selva y el desierto; playas blancas, aguas cristalinas, cielos azules y despejados, y la perene niebla de los volcanes, incluso hay alguno de ellos activo, y con un poco de suerte, se puede experimentar un espectáculo nocturno lleno de fuego. Ni hablar de la gente, donde predominan, como casi en todos lados, la gente buena, afable y cortés.
Definitivamente América Central representa una región por descubrir, llena de sorpresas y atractivos; llena de gente, tradiciones y culturas vivas que esperan ansiosas a los visitantes de todo el mundo.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Fin de semana en la Guaira

La Guaira es la playa más cercana a Caracas, a tan sólo media hora de la capital. Fuimos más por necesidad que por gusto, no nos habían hablado bien de ellas. Lo típico, mucha gente y así se disfruta menos la playa.

A nosotros nos pareció que es bella, tal vez no como otros paraísos que tienen los venezolanos, pero definitivamente es un lugar lindo. Seguro entre semana la debes pasar entre menos gente. Tiene varias playas para todos los gustos, desde la tipo chapoteadero hasta la de grandes olas.

Fuimos en fin de semana largo, pues festejaban el bicentenario de la Independencia. Nos imaginamos que habría más bulla por el suceso, pero no, el venezolano, por desgracia no tiene ese sentido de pertenencia y a pesar de tener a uno de los mayores libertadores, Simón Bolívar, ni autoridades, ni pueblo recuerdan esa fecha.

Elena tomó fotos de las personas, digo ya que había tantas. Esperamos les gusten.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Caracas, capital en la extensión de la palabra

Al salir de Choroni, sabíamos que debíamos llegar a Caracas esa misma semana, pues la persona que nos daría alojamiento en su estacionamiento salía de viaje la semana siguiente por dos semanas. Por la autopista que llegas a Caracas te puedes dar una idea de lo grande que es. Al llegar el caos estaba presente. Sin respetar semáforos, peatones, automovilistas, motorizados y camioneros, todos en un gran lío.

Entendimos mal el punto de encuentro y el no tener celular siempre hace difícil la comunicación. En Colombia y Venezuela es muy fácil hacer llamadas, en casi cada esquina hay personas que te alquilan un celular de la misma compañía para hacer la llamada. Depende de la ciudad y el día el costo. Por ejemplo en Cartagena suben el precio los fines de semana.

En fin, estuvimos un buen rato esperando en el lugar equivocado y al final, la persona ya no podía recibirnos. Ahora, estacionen cerca del centro, después del atardecer, aún ziscados por el robo. Recordamos que conocimos a Marisol y Erney en Maracaibo. Ambos son súper buena onda, así que les llamamos para que nos auxiliaran. Al poco rato ya estaban ahí. Nos dieron un pequeño recorrido por la ciudad y sus edificios imponentes. Subimos hasta el piso más alto del edificio. Caminos entre los edificios, pues tienen un pasillo que los une  por arriba. Disfrutamos de la ciudad desde las alturas.

 

 

Marisol nos ofreció su casa para pasar esos días y Erney para enseñarnos la ciudad. Al día siguiente visitamos el Museo de Arte Moderno. Algo que nos encanta del gobierno de Chávez es que todos los museos son gratuitos. el museo es bastante grande, así que en un día no terminamos de verlo. Sabíamos que regresaríamos. Nos subimos al metro cable, el cual es el telefércio de la Ciudad, pero es usado como transporte público, no de turismo. Nosotros nos subimos, estábamos muy emocionados. Era la primera vez que utilizamos ese transporte. Nos contaron que apenas lo habían empezado a cobrar, antes era gratuito. El costo es de un bolívar, que es algo así como 0,08 centavos de dólar. Ahora disfrutábamos la ciudad desde otros ángulos en las alturas. Es un medio eficaz para todas las personas que alrededor de las grandes ciudades empieza a construir en las laderas de los cerros cercanos.

Tenía mucho tiempo que no estábamos en una ciudad. Sin menospreciar a las demás, para nosotros Caracas fue la siguiente ciudad que conocimos después de la Ciudad de México. Tienen el sistema de transporte metro, el cual es bastante lindo, más amplio que el del DF, igual de caótico a horas pico.

Es una lástima que haya inseguridad en Venezuela y que no les interese hacer nada al respecto. El centro es bastante lindo e ideal para tomar fotos, pero el temor a que alguien te robe es inminente. Uno de los grandes problemas es que la policía no hace nada.

Nosotros la pasamos muy entretenidos y eso que no fuimos a la cantidad inmensa de eventos culturales que tienen.

 

 

En Caracas entendimos un poco más a los venezolanos. Se nota que en los setentas, ochentas hubo un auge impresionante. Los edificios son impresionantes y no se ven recientes. El venezolano estaba acostumbrado a la abundancia y a gobiernos de ultra derecha. Pasamos por la casa presidencial y de eso no hay foto, pues ni siquiera nos dejaron detenernos a observar.

Un día intentamos llegar a un Centro Comercial del otro lado de la Ciudad. Nadie supo decirnos como llegar. Después de estar dando vueltas como trompo en la estación de metro y de seguir indicaciones, nos cansamos. Habían pasado casi dos horas y aún no tomábamos el camión para llegar. Al día siguiente era día festivo, así que la ciudad estaba vuelta loca. Regresamos a casa y hasta ahí nos enteramos que al día siguiente celebraban la Independencia de Venezuela. Se nos hizo raro que nadie estuviera con los colores de la bandera. Estaban más ocupados en planear el viaje de fin de semana que ni siquiera en el festejo. No había lugares adornados, la verdad se nos hizo raro. Hemos pasado el 16 de septiembre en diferentes lugares y en todos y hasta los pequeños pueblitos hay fiesta, feria y muchos adornos. Las papelerías se inundan y en las escuelas es el tema del periódico mural.

Teníamos pensado movernos hacia Oriente, pero al parecer eran bastantes horas en carretera. Nos urgía vender, ya casi estábamos sin plata. Así que nos dirigimos a La Güaira.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Valencia y la isla desconocida

Al llegar a Valencia nos dimos cuenta de su importancia como ciudad; aunque es pequeña, es uno de los centros del país, su infraestructura es muy notable. Desde que llegamos vimos un gran parque tipo Central Park a nuestra izquierda y quedamos asombrados. Freddy paso por nosotros, nos llevó a su casa y nos instalamos de inmediato.

Freddy es artista visual y emana mucha energía. Aunque al final no conocimos mucho de la ciudad, por fin nos pusimos al corriente con el blog. Subimos fotos a facebook y a flirck. Es impresionante como no hemos encontrado internet del bueno y menos wi fi. No es que no exista, pero aquí la mayoría usa cable de red, lo cual limita las computadoras. A pesar de que los mismos valencianos afirman que no hay nada que hacer en la ciudad, al menos los cuatro días que estuvimos, siempre encontramos la manera de entretenernos, ya fuera con una feria de diseño y arte o con una obra de teatro con diálogos tanto en español y portugues, sí, presenciamos “La isla desconosida” de Saramago con algunos diálogos en portugues. ¡Wow!

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Patanemo, un paraíso sólo nuestro.

Ya habíamos pasado más días de los que debíamos en Chichiriviche y aunque nuestra anfitriona sólo nos daba muestras de afecto, era hora de partir. Ya que decidimos Valeria, Rulo, Danilo, Pedro, Guru y yo continuar el viaje, no era hora para llegar a una ciudad. Así que nos recomendaron Patanemo. Unos kilómetros adelante de Puerto Cabello.

El camino es un poco feo y rodeas la sierra para llegar, así que en algunas partes es de una sola vía, pero eso sí, la vista es espectacular. El primer poblado al que llegas, del cual no recuerdo el nombre nos aconsejaron no pasar ahí, pues podía ser peligroso y Patanemo fue un paraíso.

Desde que llegamos nos atendió Culebra, un señor de la localidad. Nos aseguro que no había de que preocuparnos, pues ahí todos se conocían y los perros avisaban cualquier cosa. Xochipilli, la casa rodante, seguía sin vidrio de un lado, así que nos preocupaba la seguridad de todos. Esa noche también la dormimos en carpa o casa de acampar, pero esta vez, fuimos los invitados en la casa de Rulo y Valeria, ya que su casa además de amplia tiene una excelente ventilación, lo cual en una noche junto al mar se agradece.

Culebra nos comentó que no éramos los primeros en llegar a Patanemo por las mismas causas, otros viajeros ya habían corrido con la misma suerte.

Esa noche la pasamos tranquilazos y al día siguiente después de refrescarnos en el río y seguir emocionándonos por lo mucho que le gusta nadar a Gur, sino hubiéramos sido robados ese día, lo recordaríamos sólo por haber sido el primer día que Gurú se metió al mar a nadar feliz junto a nosotros. Aún estamos resentidos por lo que nos pasó y como para empezar no saben tratar al turismo. Es triste ver como sólo los más aventurados llegamos a Venezuela… Sin embargo, ya no hablaremos del robo, ya estamos cansados y lo único que queremos es dejarlo ir.

 

En Valencia nos esperaba una despedida de nuestros sureños y un encuentro con nuestro Coach

 

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS