Maracaibo, tierra de sol y grandes amigos.

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Llegar a Maracaibo no fue tan sencillo como asumimos. Para empezar olvidamos que era “Viernes Santo” eso, en la cultura latinoamericana significa “día de asueto” no importa si practicas o no la fe. Así que después de cambiar algo de nuestros pesos colombianos por bolívares venezolanos nos dirigimos a cruzar la frontera. En migración, me dijo el encargado: “Si traen camioneta no puedo darles el sello, pues Aduana abre hasta el lunes” o.O Se imaginan pasar el fin de semana completo entre Colombia y Venezuela en tierra de nadie; ya habíamos “salido” de Colombia… Nos dio el sello, pero nos advirtió que lo más seguro es que aduanas estuviera abierto hasta el lunes. A nosotros se nos hacía imposible que no hubieran dejado a alguien encargado…
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Llegamos al punto de inspección, lugar donde se encontraban las oficinas de aduanas muy cerradas. Uno de los militares nos dijo: “Ahí está el encargado, déle duro a la puerta hasta que abra” No teníamos otra opción, era tocar la puerta hasta la desesperación o pasar el fin de semana en un pueblito carretero. Estuvimos toque y toque. Empezábamos a creer que pasaríamos mucho tiempo ahí. Entre las rendijas de la puerta gritábamos “Sabemos que está ahí, Abranos, por favor” “Venimos desde México, es nuestra primera vez en Venezuela” y así un buen rato sin obtener respuesta. Nos turnábamos para tocar hasta que finalmente… el Señor Isaac apareció. Le contamos nuestra historia, parte del recorrido y un poco de México. La verdad es que hablar de México siempre nos abre puertas. Lástima que lo que más se escuche últimamente sea tanta violencia… El Sr. Isaac se portó de lo más agradable, el trámite fue gratuito y el seguro de Responsabilidad Civil sólo nos costó 30 USD/220 bolívares por todo un año. Nos hizo el papeleo necesario para poder pasar y aunque ya no llegábamos a Maracaibo, pues estaba oscuro y lleno de borrachines el camino, ya no tendríamos que esperar hasta el lunes. Ese día lo pasamos cerca del río Limón.
110.840 Litros por 7.76 bolivares
A la mañana siguiente entramos a Maracaibo. La primera parada fue una gasolinera. Desde que estábamos en Panamá nos decían “Van a llenar la camper con menos de tres dólares” El litro de gasolina cuesta 0.07 bolívares, lo cual no es ni un centavo de dólar. Así que llenar los ciento diez litros de la camper nos costó menos de un dólar. Estábamos atónitos. en nuestro país, un litro cuesta casi un dólar. ¡Wow! después de nuestro primer encuentro con la gasolina, tocaba quedar con nuestra anfitriona sobre el punto de encuentro.
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De vez en cuando usamos CouchSurfing y en esta ocasión los maracuchos nos esperaban con emoción.Nos encontramos con las hermanas Ana y Adriana en el “Parque Veredas del Lago” un lugar sumamente bello para pasear, hacer ejercicio, andar en bici, todo. Ana nos tenía preparado un plan para la noche. Después de conocer a sus padres, nos dirigimos a comer arepas hechas en casa de un amigo que vivía en el centro. Realmente es una pena como por el “progreso” mucha parte de la historia ha sido destruida. Una de las pocas casas que conservan el aire colonial es la de Alejandro. Una casa muy bella de techos altos.

Ahí empezamos a conocer un poco de Venezuela. Para nosotros esto es nuevo. Un gobierno socialista en pleno siglo XXI. Obtuvimos muchas respuestas, pero hay que recordar que Maracaibo es uno de los pocos estados conservadores, aún así no niegan todo lo bueno que ha hecho “Chavéz” en lo que refiere a cultura, ancianos y salud. Departimos hasta el amanecer y justo cuando uno de los presentes se dirigía a su casa… Nos dimos cuenta que habíamos sido víctimas de la inseguridad. Yo quiero creer que nos confiamos demasiado, pues dejamos una ventana abierta (que aunque tiene mosquitero no fue impedimento para los malandros). Aún así, durante nueve meses no habíamos sufrido de inseguridades hasta aquí. Nos robaron algunas cosas sin verdadero valor, un par de chamarras, un chaleco. Ropa más que nada.

Después de una velada muy amena, el domingo fuimos a vender al parque las veredas. Aunque no se vende tanto como en otros lugares, no nos podemos quejar.
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Gran agenda cultural
Nuestra visita en Maracaibo se alargo por casi dos semanas de los tres días que planeábamos. Fuimos a las librerías donde encontramos libros desde dos bolívares, a la tienda de arte por pinturas, al centro a reconocer todos sus rincones, desde los más turísticos hasta las zonas rojas, conocimos el centro cultural Lía Bermudez y sus exposiciones, a  las clases de yoga gratuitas en La Estancia PDVSA, así como a las funciones de cine del festival de cine francés, al MACZUL, un museo muy hermoso; al  concierto que organizaba La Estancia con el grupo “Dale pa matala” quien nos hizo brincar hasta altas horas de la noche  y junto con nuestros amigos maracuchos conocimos un montón de la gastronomía. ¡Por fin comiendo rico! Algo inolvidable: deben probar los famosísimos patacones maracuchos: es como una hamburguesa que en vez de pan tiene plátano aplanado frito; es delicioso: si piensas que ha de haber sabido feo, a mucho plátano tal vez, es porque no lo has probado. ¡Una maravilla culinaria!
Patacones

Justo cuando planeábamos seguir la ruta, nos contactó Maia, locutora de “La Mega” y nos hizo una entrevista. Para escucharla por favor sigue este enlace.

Nuestra última noche preparamos quesadillas y molletes, para dar una pequeña prueba de nuestra gastronomía, nada elaborado realmente, pero nuestros invitados quedaron encantados. De todas nuestras actividades en Maracaibo la que más disfrutamos fue conocer tanta gente chevere.
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Agradecemos mucho a la Familia Cardozo por todas sus muestras de cariño, amabilidad y hospitalidad. Nos hicieron sentir en casa. Muchas, muchas gracias a ellos y al resto de nuestros amigos maracuchos, que nos recibieron como en ningún lado nos han recibido, además de abrirnos sus puertas y sus corazones de par en par.

¡GRACIAS!

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One thought on “Maracaibo, tierra de sol y grandes amigos.

  1. hola soy marwin de coro: me encanta lo que ustedes estan haciendo es el viaje de su vida, algo que muchos sueñan hacerlo, tengo envidia pero de la buena de ustedes quiero algun dia hacerlo. y como diecen ustedes esta “padrisimo”, yo diria esta “carteluo”

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