Daily Archives: April 5, 2011

Cartagena, una ciudad amurallada

Cuando salimos de la Ciudad de México hicimos una aproximación del tiempo que tardaríamos en llegar al Cono Sur, decíamos que Centroamérica lo cruzaríamos en dos meses. Ahora todos sabemos que eso no es posible, bueno, sí, hasta en dos semanas, pero no hacemos ese tipo de turismo. Cuando cruzamos Guatemala casi corriendo y bajamos hasta Costa Rica, ahí nos quedamos casi cuatro meses. Luego Panamá, en un mes lo cruzamos y ya, ¡aja! En cuanto nos enteramos del Carnaval nos quedamos dos semanas más.
Llegar a Cartagena implicó toda una odisea de una hora de vuelo, tres horas y media en lancha, doce horas en bus. En Montería pasamos casi seis horas esperando la corrida de la madrugada para llegar en la mañana a Cartagena. Había más corridas, pero no queríamos llegar a Cartagena de noche sin conocer la ciudad, así que decidimos que lo mejor era dormir en el camión y llegar frescos. Lástima que pasamos tanto frío en el camión, el aire acondicionado fue algo que no consideramos…
Al llegar a la central de autobuses tomamos un bus/camión hacia la ciudad amurallada. Nos costó 1600 pesos colombianos (más o menos un dólar) en teoría tenía aire acondicionado, pues en Cartagena el calor es algo digno de hacer mención. Ni aire y mucho tráfico, terrible el camino. Cargados de nuestras maletas investigamos Cartagena. Era algo que hacíamos por primera vez en este viaje. Cargar nuestro equipaje y buscar alojamiento. En Cartagena hay varios puntos de información turística y junto con los consejos recibidos, fuimos hacia la calle media luna en Getsemani, justo afuera de la ciudad amurallada, pero los precios son mucho más económicos. Las primeras noches las pasamos en un hostal de quince mil pesos por persona (siete u ocho dólares). Habitación privada, internet wi-fi, televisión, ventilador o abanico. Todo muy bien, sólo había que compartir el baño. La verdad yo fui la que insistió en que nos mudáramos a un hostal con baño privado. Nuestra luna de miel lo merecía.
Cambiamos de hostal a uno con las misma características y con baño privado, por sólo 33 mil por ambos. Realmente la diferencia era mínima. El único problema era que el internet no llegaba a nuestra habitación, pero teníamos una terraza desde la cual se veía toda la vida en Cartagena. Por la noches es cuando hay más actividad, en general por las mañanas hace MUCHO calor, así que sólo los más aventurados salen.
Durante algunos días no tuvimos noticias reales de la camioneta. Qué aún no salía la carga, que el barco iba a tardar más, finalmente el lunes hablamos y nos dijeron que ya había llegado, pero que faltaban unos papeles. Nos comunicamos con nuestro agente en Panamá y el martes hicimos todo el papeleo. Aquí les dejo el enlace a nuestra guía para cruzar un vehículo de Panamá a Colombia.
El jueves de esa semana ya tuvimos con nosotros la camioneta. Así que el viernes era nuestra primera noche en nuestra amada camper.
Cartagena tiene varios lugares para entretenerse: El Castillo de San Felipe, caminar por la muralla, ir a los varios museos, como el de arte moderno, el histórico (los últimos domingos del mes, la entrada es gratuita) y el del oro. Muchas plazas, un pasillo donde venden dulces típicos, arepas con queso, chicha de avena. Todo un deleite para los sentidos. Elena en su blog (blog.lucirfashion.com) tiene un paseo por Cartagena.
El viernes nos pegamos la fiesta con varios amigos que habíamos conocido en Panamá. Así que no dormimos propiamente en la camper por la noche. Al día siguiente, los vecinos de la Isla de Manga, el lugar donde nos estacionamos, sacaron sus traumas burgueses y nos corrieron. No podíamos pasar ahí la noche, simplemente porque ahí no era camping. Así nos despedían los cartaginenses…
El lunes compramos el seguro vehicular por un mes y ese mismo día salimos de Cartagena rumbo al norte.

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