Turisteando en Costa Rica

Después del largo proceso en la aduana de Nicaragua, andábamos siscados y cometimos el error de ocupar otro “coyote”, el cual muy hábilmente nos dijo que en Costa Rica el trámite era parecido a Nicaragua. Cosa más incierta. Sí era un trámite burocrático de fotocopias y sellos pero NADA se compara. Debimos de haber tardado unos 30 minutos con todo y la fumigación de la camioneta. Aún así, el “coyote” exigió su pago… Al menos en Costa Rica la visa de turista no tuvo costo, y solo pagamos 15 USD por un seguro para la camioneta por tres meses.

Llegamos a Liberia casi al anochecer, pasamos a revisar los correos y decidimos pasar ahí la noche. Nosotros decimos que el dinero se nota y es muy fácil verlo por los juguetes de los niños. Los niños de Liberia usan tablas, patinetas y patines que no he de decir que no habíamos visto, pero se nota que hay dinero. A la mañana siguiente ya queríamos playa y que mejor que por primera vez después de tanto tiempo el hermoso mar del pacífico. Ahí nos dimos cuenta que en Liberia es donde vive la gente, pero en las playas del pacífico es donde trabajan. La zona pacifico norte son playas hermosas,  con una infraestructura enorme. Llena de hoteles, tiempos compartidos y construcciones lujosas con vista al mar. Después nos enteramos que esta zona más que de turismo extranjero es de ticos, pero de los costarricenses con un alto nivel de vida.

Conocimos playa panamá, playa coco y playa hermosa. Nuestra favorita fue la primera, la cual nos recordó muchísimo a Huatulco (Mex.), pues es una bahía que tiene un oleaje parecido y el color de la arena se asemeja mucho. Nos gustó que la playa tenga su espacio y no esté rodeada de locales como en otros lugares, al menos no tan a la orilla del mar. Teníamos que estar el 15 de octubre en San José, así que esa noche decidimos pasarla un poco por nuestra decisión, otro poco porque ahí nos llevo el destino, en Punta Arenas. Fue una noche muy calurosa que pasamos junto al muelle.

A la mañana siguiente, al amanecer, partimos al aeropuerto de la Capital. Ese día llegaban dos de nuestras personas favoritas a visitarnos. Esperábamos con ansias ese queso Oaxaca y aunque fue olvidado y sólo nos dieron más ganas. Tenerlas de visita fue de las mejores cosas del mundo. Ese día empezábamos a turistear en Costa Rica.

Primera parada

Después de ir al aeropuerto, que nos asombro que no hubiera sala de espera. Nos dirigimos a El Arenal, una zona donde se encuentra un volcán, el cual no pudimos ver pues estaba muy nublado y lluvioso. Ahí pasamos dos días descubriendo un poco de Costa Rica. En esta zona todo está en dólares y en un principio creímos que era caro, ahora creemos que es donde tenían los precios más “normales”. Encontramos un “buffet” de comida típica, la cual no era “buffet”, sino casados, el cual consiste en un plato fuerte, por ejemplo picadillo de papaya o carne con algo, arroz, frijoles y ensalada. También incluía el fresco (agua de sabor). Todo por 4 dólares. En el Arenal pensamos que si nos acercábamos, tal vez podríamos ver el volcán. Lo cual fue nuestro error, pues no se veía nada. Sin embargo, pasamos a las aguas termales a darnos un refrescante pero a la vez caliente baño.

De ahí tomamos camino a el Volcán Poas, para llegar fue un largo recorrido en lo que dicen son las peores carreteras de Centro América. Aunque no está lejos, pasamos todo el día en el carro y al llegar la neblina era tanta que no se veía a más de 10 metros.

De camino al Caribe pasamos por dos de los poblados más importantes: Alajuela y Cartago. En esta última pasamos la noche enfrente de la inmensa Basílica y fuimos al Museo, en el cual, además de una exposición de textiles había otra sobre el terremoto que azotó a esta ciudad y por lo cual los Ticos, decidieron construir su capital en otro lado hace casi cien años. La catedral que fue derribada en dos ocasiones por los terremotos hoy es un bello jardín a la entrada de la ciudad.

Ahora sí, de nuevo a la playita, pero esta vez, del lado del Atlántico, a la zona caribeña de Costa Rica. Nuestra intención era llegar a Cahuita, pero por cuestiones de tiempo llegamos a un bello hotel a las afueras de Puerto Limón. Tal vez hubiéramos continuado, pero el siguiente hotel se encontraba a más de 40km y empezaba a oscurecer. Esa noche la pasamos todos en la camper, pues el hotel estaba lleno, pero fue una noche especial en la cual todos compartimos lo que es vivir en una camper.

Los siguientes dos días la pasamos en el hotel y aunque conocimos Limón, no fue de nuestro agrado, al final, es sólo un puerto comercial (se dice que este fue el primer lugar continental que tocó Cristóbal Colón). La playa era mágica y pudimos divertirnos en la alberca.

Un día antes de que nuestras invitadas tuvieran que tomar su vuelo, regresamos a conocer San José. El Teatro Nacional, el edificio de Correos y el pasillo de artesanos fueron nuestras primeras paradas. Después de la triste despedida, decidimos quedarnos en San José por un tiempo. También necesitamos hacer pie en algún lugar y sobretodo conocerlo mejor. Agendamos: Museo Costarricense, Museo Nacional y Ciclo de cine europeo.

Está vez me chiflé, como dicen en Monterrey, con las fotos, pero es que las invitadas lo ameritaban. Hasta ahora es nuestra primera semana como turistas, pero sin duda es uno de los lugares donde mejor nos ha tratado. Las fotos de Costa Rica las pueden ver dando clic en el link.

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