Daily Archives: September 22, 2010

Pensamiento beliceños

Al pensar en Belice lo que se me venía a la mente eran mis clases de secundaria donde me hicieron repetir, hasta memorizarlo, que México tenía como frontera sur Belice y Guatemala, y en la norte gringolandia. Y así paso en mi vida la existencia de los beliceños, como un algo que empieza al sur del rio Hondo y termina quién sabe dónde, eso sí, no muy lejos, porque es chiquito.

Belice, hoy en el s. XXI es una particularidad de la América al sur del rio Bravo: es un país con una prominente población de raza negra, donde lo criollo se sobrepone a lo mestizo, donde lo sajón es la regla y lo hispano resulta ajeno. Aunque en la zona denominada caribeña esto es lo común y la regla, resulta peculiar en la América continental, donde nombres como Belice, Surinam o las Guyanas resultan extraños y ajenos, a pesar de convivir en el mismo espacio que todos los demás.

Durante nuestra estancia hemos aprendido un poco de este hermoso y pequeño país: es un país muy joven que logró su independencia a finales del siglo pasado, apenas en 1981; nuestra estadía aquí coincidió felizmente con sus festejos y su 29 aniversario, que son el “grito” a la medianoche del 20 de Septiembre, y los desfiles y fiesta durante todo el 21.

¿Qué constituye al pueblo beliceño? Pues una mezcla de mucho, que a la vez no es lo mismo, y por lo tanto, resulta novedoso en nuestra América llamada Latina. De ahí su gran especificidad: es una colonia británica en todo el sentido que la palabra contextualiza en América, es decir, devastación de las culturas originarias, pocos colonos ingleses y muchos, desgraciadamente muchísimos, esclavos africanos. Así, en el siglo XVI se contaban apenas 200 ingleses y más de 3,000 esclavos. El territorio que ocupa hoy en día Belice fue reclamado, en algún momento, por la corona española, pero debido al enclave de piratas y corsarios ingleses en la zona, a la lejanía de sus centros de interés, y a la falta de mayores beneficios, la corona española no hizo muchos intentos por “recuperar” la región, si es que se puede reclamar algo que ralamente nunca fue propio; lo que desembocó en la primera fecha “nacional” de Belice: la batalla del Cayo de San Jorge en 1798. En esta fecha lo que se rememora es la derrota definitiva de los españoles en la región, a manos de los ingleses.

Pero el imaginario colectivo, ayudado infinitamente por los medios británicos, promovieron esa fecha donde “hombro con hombro” los negros y los blancos arrojaron a los “conquistadores” para obtener un territorio “libre”. Vale la pena, a nuestro juicio, ahondar un poco más en esto: esta batalla representa el primer referente en la historia de Belice: no lo representan los asentamientos mayas, de quienes comúnmente se dicen que ya habían abandonado la región antes de la llegada de los piratas (lo cual es falso), ni lo representa la misma llegada de los británicos, ni siquiera lo es la llegada de los primeros esclavos. Aquello que constituye su primer momento es cuando, conquistadores/conquistados “derrotan” una amenaza extranjera que pareciera común para ambos. Ultimadamente los españoles no eran ninguna amenaza para los negros, ellos seguirían viviendo como lo habían hecho bajo las órdenes inglesas, nada habría de empeorar, aunque justo sea dicho, tampoco hubiera mejorado. Lo que esta fecha representa es el intento inglés de repeler todo lo “hispano” de la conciencia de los negros ahora beliceños, fomentando la creencia de una tierra virgen que llegó a ser colonizada en “común” por ambas razas, como si fuesen amigas y hermanas desde que tuvieron el infortunio de conocerse.

La segunda fecha importante para los beliceños es, necesariamente, la declaración real de su independencia: a las doce de la noche del 20 de Septiembre de 1981. Aunque el Reino Unido había decretado la autonomía de la provincia desde los años 60, esta no se había materializado por dos motivos: primero, debido al reclamo guatemalteco del territorio como propio y por el temor inglés de que la región se “hispanizara” y dejara de pertenecer a su círculo de influencia, es decir, el Commonwealth.

Así, Belice se nos aparece como un país aún muy joven, con todo el camino por hacer aún, pero al mismo tiempo, con todas las posibilidades aún enfrente, a su disposición. Es un país perteneciente a América Central, pero que se asemeja más a las islas caribeñas en su modus vivendi. “Belice tiene su cuerpo en Centro América, pero su espíritu en el Caribe”. Esta nación, a fin de cuentas, representará el sincretismo último de toda América: lo hispano con lo sajón, lo indio con lo negro, lo mestizo con lo criollo. ¡Viva Belice!

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