Daily Archives: August 4, 2010

Mérida, Yucatán

La Ciudad Blanca, Mérida, toma su mote de sus fundadores, Los Montejo, que querían una ciudad para los blancos enclavada en la Península de Yucatán; también se dice que se le denomina así debido a la cal que se ponía en sus paredes y techos; alguien más atrevido suguirió que es debido a su limpieza, cosa que definitivamete nos parece un mito. Se construyó en 1542 sobre la ciduad maya de T’Ho, fundada aprox. el 550 a.C. y las piedras de las edificacioens mayas constituyen la materia prima de su catedral y de la mayoría de los edificios de la Plaza Central, como al casa de los Montejo, y el Antiguo Ayuntamiento.

No me atrevería a decir que es una ciudad sucia y fea aunque nos toco ver como la basura nadaba en los enormes charcos que se formaban en la mayoría de sus calles. Tampoco lo diría a pesar de que los hombres, desde los más pequeños hasta los adultos, tienen por costumbre escupir al suelo en cualquier momento. Sin embargo, a pesar de que lo viejo se olfatea en los rincones de sus calles estrechas y viejas no es una ciudad que me enamore con su arquiectura o su cultura.

Mérida es un caso especial: aquí no se nota el sincretismo cultural que es tan evidente en muchos de los lugares de la República Mexicana, sino que sus costumbres y tradiciones son muy peculiares. Aquí la tez blanca y el ojo claro predominan. En su avenida principal, contrario a los uso en todo México, donde es casi imposible encontrar algún monumento o conmemoración a los conquistadores, la avenida principal, Paseo Montejo, exhibe en su primer glorieta un monumeto a los conquistadores españoles. Este detalle le da su aire particular: nótese que no intentamos apoyar ningún tipo de antihispanismo, su paso por este Continente es historia y ello es un hecho consumado e incambiable; sin embargo, tampoco es que la región les deba a los conquistadores nada especifíco, como si su violenta estadía en estas tierras nos hubieran otorgado algo que de otro modo hubiese permanecido oculto para las razas nativas. De esto se deriva el hecho de que en lo personal no nos haya parecido maravillosa esta ciudad en su historia y arquitectura, creemos que añoran un pasado no tan lejano de represión y coloniaje, y que se olvida de un pasado aún más añejo que vió el explendor de una de las civilizaciónes más maravillosas de la humanidad.

La gente de esta ciudad sí es muy hermosa: suelen ser amables, aunque como en todos lados, nunca faltan los malencarados. Tuvimos la fortuna de recibir alojamiento por parte de Carolina, mamá de Mario, y lo que recibimos de ella fue pura amabilidad y cortesía. El motivo por el que llegamos a su casa es bastante cómico, ya que como es bien sabido, el calor de la ciudad es infernal; y para colmo, estuvimos en verano. No pasó la primer noche y ya nos desesperaba el calor, en esos momentos un regaderzao se nos antojaba más vital que comer e incluso dormir. Así fue que contactamos a Jimena, ya que la familia de su novio, Mario, vive en la ciudad. Si he de ser honesto, fue un poco embarazoso pedirle una regadera a unas personas que jamás habíamos conocido, sin embargo la amabilidad de Mario y nuestra urgencia por encontrar un lugar fresco se impusieron.

De aquí, sólo nos falta Valladolid para abandoar el Estado de Yucatán e internarnos en Quintana Roo, último Estado de México que visitaremos antes de cruzar la primer frontera… ¡Ya nos gana la emoción de entrar a un pais nuevo!

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