Chinkultik

La primera zona arqueológica maya por la qué pasamos fue Chinkultik. A 56 km de Comitán sobre la carretera que lleva a las Lagunas de Montebello.

Chinkultik, se encuentra rodeado del pueblo Miguel Hidalgo. En el mapa aparece chiquito chiquito. Teníamos la idea de pasar, pero por la hora, pasamos ahí la noche.

 

Cuenta la gente, que Chinkultik es una tierra de mucha energía y la última vez que lo demostró fue hace unos dos años, cuando el INAH y la comunidad entró en conflicto sobre quien debía tener a su cargo el cuidado de la zona arqueológica. Se armó el mitote y con ello los asesinatos, pero al final, quedaron en un muy armado parador turístico y pensiones pa’ las viudas. Eso sí, ahora la comunidad es la que se encarga del mantenimiento de las ruinas rotando los turnos entre ellos y el INAH solo se mantiene al margen.

El parador turístico es muy bonito para pasar la noche. Se encuentra a unos cuantos kilómetros y tiene muy cerca una laguna muy bella con todo y su muelle. Una belleza para un día tan maravilloso como es el día fuera del tiempo.

A la mañana siguiente comenzamos nuestro día muy temprano conociendo las ruinas. Si no fuera por una maravilla natural, yo diría que no se pierden de nada espectacular, un juego de pelota, varias estelas… pero lo espectacular es que ¡hicieron la pirámide principal junto a un cenote! Sólo por eso vale la pena conocerla.

 

 

 

Estamos habituados (ejem) que en Yucatán y Quintana Roo, casi abajo de cada casa haya uno, pero en medio de la Lacandona, yo la verdad no había escuchado.

Para los mayas, los cenotes son estanques sagrados alimentados por manantiales subterráneos que se abren directamente al corazón de la Madre, así por ejemplo, en Chichen Itza sólo construyeron todo ese complejo arquitectónico, pues estaban venerando al gran cenote. Lo cual no parece estar muy lejos de Chinkultik en razones para una acropolis. Los habitantes dicen que hace tiempo drenaron este cenote, pues se decía hay muchos tesoros que estan en las profundidades, pero que nunca pudieron vaciarlo realmente, pues al bajar un poco el agua, las dos lagunas colindantes lo volvían a llenar. Los arqueólogos, por su parte dicen que sacaron objetos fúnebres, incenciarios y objetos que los hacen suponer eran para adorar a Chac el Dios de la lluvia.

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